SAN LORENZO LE GANÓ 3-1 A BANFIELD
Ese hombre, ganador nato, admitió tener el alma herida por la eliminación de la Copa Sudamericana ante Boca. Ese hombre que jamás podría hacerse socio de la tristeza y la decepción, tiene una personalidad positiva que lo distingue, que lo hace un conductor ideal para los malos momentos. Ese hombre, anoche se fue lleno de felicidad del Nuevo Gasómetro. Ese hombre es Héctor Bambino Veira, por natural ascendencia, la cabeza visible de un plantel que fue más equipo que nunca, que se rehizo de un traspié duro y jugando al fútbol en sociedad, se llevó una clara y justa victoria de 3 a 1 sobre Banfield.
Se pueden argumentar muchas cosas con las chapas puestas de este resultado ampliamente favorable para San Lorenzo. En el andamiaje anímico, los jugadores estuvieron muy bien apuntalados, pero a la hora de jugar a la pelota, también se destacaron. Apoyaron su reacción en una muy buena producción, con puntos salientes en todas las líneas.
Hubo 15 minutos de incertidumbre. Los primeros. Esos en los que Banfield manejó la pelota y amagó con castigar a su rival en los últimos metros, cerca del arco de José Ramírez. Pero San Lorenzo se fue rehaciendo a partir de la solidez defensiva que mostró el pibe García, la experiencia de Michelini, el desborde de Barrientos y el desequilibrio de Lavezzi y Herrera. Todas piezas que ensamblaron con y sin la pelota, que armaron juego con Romagnoli como el encargado de distribuir la pelota. Era previsible ese circuito, al punto que Banfield lo controló con Buján, Fernández y San Martín. Pero hubo un protagonista impensado en la noche del Bajo Flores. Alguien que desde el fondo se tomó libertades para aparecer y romper varios esquemas. Aldo Paredes se convirtió en la llave para abrir el partido. Tuvo un ladero lucido en Ezequiel Lavezzi, quien apareció por izquierda o por derecha siempre listo para desequilibrar y para convertirse en la figura de la noche. Fue una proyección con coraje de Paredes que Lavezzi, tras un rebote, convirtió en gol. Banfield tuvo que remontar el gol y dos errores del árbitro Federico Beligoy, sobre todo esa roja directa a Renato Civelli que fue exagerada. No pudo hacer base. No logró torcer la historia y no bien comenzó el segundo tiempo, Herrera, tras un gran desborde de Lavezzi, logró el 2 a 0. Seis minutos después, Paredes marcó un gol de cabeza y coronó una actuación brillante. San Lorenzo ganó y recuperó la fe. Una derrota o un empate lo hubiese dejado lejos. Ahora sueña de nuevo.
Este contenido no está abierto a comentarios

