SAN LORENZO PEGÓ PRIMERO Y COMPLICÓ MÁS A GIMNASIA
Gimnasia inauguró anoche su nueva iluminación. Las torres subieron su capacidad lumínica casi un 50 por ciento. Pero al final, en la noche platense, los únicos iluminados fueron los chicos de San Lorenzo. Porque Gimnasia sigue en las sombras y el equipo de Gorosito no lo perdonó: aprovechó cada error para afianzar su ilusión de acceder a la Copa Libertadores.
El arranque del partido fue decisivo. Apenas pasados los diez minutos, San Lorenzo ya estaba arriba dos goles. Fue como si su delantera hubiese salido de compras un sábado a la noche por el Bosque de La Plata y, de golpe, encontrara una defensa rival que estuvo de oferta. Así fue lo del Ciclón: lo liquidó en 12 minutos y lo manejó durante los 78 restantes.
Con jugadores ligeritos y de buen pie, los pibes de San Lorenzo se hicieron un festín en ese inicio. Montillo, Guevara, Romagnoli, Luna…cada uno complicaba a su estilo y en su momento. Es como si hubieran arrancado el partido en otra velocidad.
Luna —el mejor de la noche— fue el que abrió el partido con un golazo. Remate con tres dedos desde afuera del área frente a una defensa que apenas lo miraba. La pelota hizo una comba para clavarse en el palo derecho del sorprendido Olave. Cinco minutos más tarde, Guevara definió tras un centro de Montillo (otra vez aprovechando la lentitud del sector derecho del equipo local: Olveira, Pautasso, Pietravallo). Dos golpes que resultaron letales para los platenses.
El Lobo, en realidad, estuvo mal parado en casi todo el partido. Gimnasia perfeccionó su desconcierto a medida que transcurrió el juego y apenas Yllana mostró algo más que intenciones. Tan atado estaba que de muestra vale el ejemplo: a los 43, Olave embolsó un centro y luego no tuvo a quién dársela…La terminó tirando para arriba.
Enfrente, en cambio, había un equipo que encontró sus espacios y mostró precisión en velocidad. Hizo su negocio en el inicio y después, sobre todo en el segundo tiempo, se dedicó a esperar y a jugar con la desesperación del local. Así, le hizo pasar una mala noche a un inexpresivo Gimnasia, a pesar de una leve mejoría en el segundo tiempo con el ingreso de Cristian Castillo, el único que estuvo cerca con dos remates.
El Lobo se fue silbado e insultado. La contracara de un feliz San Lorenzo, que se llevó el tercer triunfo al hilo con la aparición goleadora de sus delanteros. Con más luces que sombras.
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