SAN LORENZO SE QUEDÓ EN LOS MERECIMIENTOS
En el final del camino, San Lorenzo no podrá derrochar sonrisas. Amagó con pisar fuerte, especialmente después de vencer a River en el Monumental. Pero se bajó de la pelea. La mirada, entonces, apunta al futuro. Piensa en la Libertadores y en evitar repetir los errores para hacer una campaña digna de un club de su envergadura. Almagro, en cambio, sumó puntos importantes, es el equipo ascendido que mejor se adaptó a la categoría y hasta le dio un susto grande a más de un candidato…
San Lorenzo mereció tres puntos. Sin dudas. Especialmente por su búsqueda del segundo tiempo, cuando inclinó la cancha y encerró a Almagro contra Martín Bernacchia. Sin embargo, no tuvo puntería ni claridad.
En el primer tiempo se habían mostrado parejos. Sin abusar del vicio del pelotazo, intentaron desequilibrar a ras del césped, abriendo la cancha. Almagro predominó en el cuarto de hora inicial, con el toque de Lucas Sparapani y la movilidad de esa dupla que tantas alegrías le brindó en este torneo, Osvaldo Miranda y Maximiliano Castano.
Apenas comenzaba el partido, a los ocho minutos, tembló San Lorenzo. El grandote Miranda bajó la pelota entre los dos centrales rivales, Cristian Ríos se metió en el área y su zurdazo pegó en el palo cuando José Ramírez estaba vencido. Se jugaba al ritmo de los visitantes. Y un rato después de aquella jugada que casi termina en gol, Almagro pegó el primer grito. Sparapani tocó para Castano en la medialuna y se filtró en el área; el pelado cedió para Diego Erroz, quien ingresó por el vértice derecho y mandó un centro al punto del penal; por ese sector apareció el propio Sparapani y definió a la carrera. Un golazo.
Reaccionó San Lorenzo, que estaba dormido. Con Ezequiel Lavezzi, rápido y movedizo, y Pablo Barrientos, hábil para el engranaje. Por eso no hubo desesperación. Y cinco minutos más tarde, consiguió el empate, justamente, de los pies de Lavezzi. El atacante hamacó su cuerpo contra el lateral izquierdo y envió un centro preciso que encontró la cabeza goleadora de Hernán Peirone. Y el pibe cordobés fue pura felicidad en su bautismo en la red.
A partir de ahí y hasta el final de la primera etapa, el partido cayó en un pozo. Porque, más allá de las buenas intenciones, ninguno generó situaciones. Almagro no aprovechó las fragilidades defensivas de su rival y San Lorenzo no aumentó por los reflejos de Bernacchia. El arquero se lució en una doble tapada, primero ante Adrián González, luego frente a Romagnoli.
El complemento, dicho está, se jugó a pedir de San Lorenzo. Creció mucho Pablo Zabaleta con sus proyecciones por derecha y Lavezzi se encargó de complicar con su habilidad. Alejandro Baigorria le cometió un claro penal que Javier Collado no sancionó. Y en el final, casi gana Almagro, con un cabezazo de Miranda que salvó Ramírez. No hubiera sido justo. Aunque con los merecimientos, San Lorenzo consiguió un punto con sabor a nada…
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