“SAN LORENZO TIENE CON QUE”
Para Pipo, “el Apertura no está definido”. A cinco fechas del final, San Lorenzo está a cuatro puntos de Boca.
Sin pecar de soberbio, Néstor Raúl Gorosito cuenta que de chico sabía que sería futbolista. Y, ya de futbolista, no tenía dudas de que trabajaría como DT. Lo de ganarse la vida pateando una pelota lo adivinó cuando no había nadie en la zona norte del Gran Buenos Aires que tuviera tanta precisión con el pie derecho. Lo de ser técnico tampoco fue difícil descubrirlo: estando en River, durante una charla técnica de un partido de Reserva, un día Carlos Aimar se cansó de sus ocurrencias: ”Ya que sos tan vivaracho, Gorosito, da vos la charla ”. Y aquel Pipo post-adolescencia no se asustó y sorprendió a todos con sus conocimientos tácticos.
Cuando trepó a la Primera, concentrado con River en el Hindú Club, una tarde, a la hora de la siesta, lo chicaneó al Viejo Carlos Griguol:
—Timoteo, yo ya puedo ser técnico porque sé todo: los relevos, las funciones de cada uno…
—A ver, ya que sabés todo, explicame cómo le enseñarías a patear como vos a un chico.
—Ah, no, qué vivo… Eso es natural de cada uno.
—¿Ves? No sabés nada de fútbol.
Ahora que conceptualmente sabe cómo trasladarle su pegada a Montillo, Barrientos y compañía, se siente con derecho a dirigir a este San Lorenzo. Y está feliz, claro, de tener 39 años y estar al frente del club de sus amores: “Mi novia fue River, pero me casé con San Lorenzo”. Este San Lorenzo que, a cuatro puntos, es el gran perseguidor de Boca:
—Con lo que tenemos nos alcanza para ser campeón, pero ahora, tras el empate con Colón, ya no dependemos de nosotros. Entonces, no podemos decir ”sí, estamos para campeón”. A Boca le podemos ganar, pero con eso no bastará.
—Pero vos insistís con que no está todo definido…
—Claro, todavía falta. Ganando, perdiendo o empatando en Santa Fe, igual hubiésemos tenido que ir a la Boca a ganar. Yo no me olvido de que, como jugador, sé lo que es festejar contra Boca.
—¿Creés que Bianchi tiene mejor equipo que vos?
—Mejor no sé… El tiene algo que nosotros no: un cuerpo técnico que conoce a la perfección a los jugadores y un plantel que viene trabajando desde hace cuatro o cinco años. El de ellos fue un arranque demoledor y ahí estuvo la diferencia.
—Concretamente, ¿le envidiás algo a Boca?
—La solidez que les da el conocerse. Sólo eso. Con todo el respeto que nos merecen, el jueves 20 San Lorenzo tiene con qué animársele a Boca.
—¿Ahí se define el torneo?
—No sé… Si ganamos, vamos a tener que seguir luchando; si perdemos, quedaremos muy lejos.
Pipo es el primero en saber que Gonzalo Rodríguez, Montillo, Walter García, Zabaleta y Bottinelli se irán el 18 al Mundial Sub 20. Y que Ormazábal se fue al seleccionado chileno y que recién regresará 24 horas antes del clásico. Y que Carreño, por una cláusula en su contrato, tampoco podrá jugar con Boca. Y que Morel y Acosta están con molestias, y que Leandro Alvarez fue expulsado en Reserva…
—¿Pueden ganarle a Boca con un equipo “remendado”?
—Estoy orgulloso de este plantel. Y vamos a ir a la Bombonera a ganar. Y confío en hacerlo. No me preocupa lo que hagan ellos.
—¿Te molesta que el Sub 20 te lleve cinco futbolistas?
—Es la única chance que tienen ellos para ir a un Mundial juvenil. Si fuese egoísta, diría: quiero ser campeón, que se queden.
—No se te ve demasiado obsesivo con el título. ¿Lo ves imposible o realmente es un logro que no te desvive?
—Sí, claro que quiero ser campeón. Pero creo que eso llegará como consecuencia de algo. Por ejemplo, de jugar bien. Y yo creo que este equipo juega bien…
—¿Cual es tu sueño de máxima? Un título, ir a Europa…
—No tengo ambiciones desmedidas. En principio, quiero mejorar. Haber jugado bien al fútbol no quiere decir que sepas de fútbol. Podés haber sido un gran jugador y ser un pésimo técnico.
—Volviendo al torneo. ¿Por qué pensás que San Lorenzo, que empezó tan mal, llega prendido a este final?
—Porque logró una filosofía de juego clara. En los últimos partidos, salvo contra Colón, concretamos las chances que al inicio del torneo desperdiciábamos: en el debut, ante Chacarita, creamos 16 situaciones e hicimos un gol.
—¿Dos virtudes de tu equipo?
—Es solidario y en forma constante piensa en el arco contrario. Contra Colón fue un claro ejemplo de eso. Podemos ser más o menos claros, pero este San Lorenzo ataca siempre.
—¿Cómo sería este San Lorenzo con Romagnoli?
—Juntando a Pipi con Montillo o con Barrientos, tendría otro vuelo. Se lesionó en un momento superlativo. Una lástima.
—Cuando no salían bien las cosas, ¿te preocupaba que no te dieran tiempo?
—No, yo soy un tipo confiado, nunca dudé de los plazos y, fundamentalmente, siempre creí en este equipo. Además, siempre tuve el respaldo de la gente.
—Hablando de la hinchada…
—Yo fui ídolo jugando, ahora debo volver a ganarme esa misma gente desde mi cargo de entrenador. Confianza me sobra. Y ganas de trabajar, también.
—¿Disfrutabas más como jugador o ahora como técnico?
—Siempre se disfruta más del lado de adentro. Pero acá en San Lorenzo, como entrenador, disfruto por completo. Gane o pierda, me encanta el lugar en el que estoy y mi profesión.
—¿Pagarías una entrada para ver a tu San Lorenzo?
—Entro gratis (ríe). Pero sí, me gustaría ver a este equipo porque gane o pierda mantiene una idea, la de atacar. Y, lo que es más importante, nunca se guarda nada. El hincha nunca nos podrá reprochar eso…
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