SAN LORENZO VIVIÓ UNA JORNADA DE FERVOR PATRIÓTICO CON LOS GRANADEROS
El gobernador Jorge Obeid y la intendenta Mónica de la Quintana presidieron ayer el acto central en conmemoración del 192º aniversario del histórico combate de 1813, bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo del general José de San Martín.
Ambos mandatarios pronunciaron mensajes cargados de emoción y fervor patriótico, sentimientos que contagiaron a las más de las quince mil personas que concurrieron al Campo de la Gloria para presenciar la tradicional carga de caballería con que se cerró la ceremonia.
Al referirse al significado de la evocación, Obeid expresó su deseo de que “el 3 de febrero tome toda la dimensión de fiesta patria que se merece, por eso estamos haciendo gestiones para que de ahora en más sea una fecha en la que siempre participe el presidente de la Nación”.
Además señaló que desde el gobierno provincial “estamos apoyando todas las gestiones que se están haciendo para que tanto en el Monumento a la Bandera de Rosario como en este Campo de la Gloria, haya una guardia permanente del Regimiento de Granaderos a Caballo”, en alusión a la iniciativa que en ese sentido impulsa la concejala rosarina Victoria Ramírez.
Obeid, luego de enumerar una serie de hechos históricos en Santa Fe, dijo sentirse orgulloso de ser el gobernador de la provincia y cerró su exposición en tono exultante señalando: “Como el General San Martín dijera a sus granaderos, hoy he venido a decirles al pueblo de Santa Fe: Habrá quien los iguale, pero quien los supere jamás”.
Por su parte, la intendenta De la Quintana no fue menos ferviente al afirmar que “es oportuno que pensemos hasta dónde llega nuestro coraje diario y qué fuerza ponemos en la lucha diaria por un país de todos y para todos”.
Seguidamente remarcó que “el legado del general San Martín no pasa sólo por la evocación o conservar los monumentos históricos, sino por trabajar por la justicia y por la inclusión; porque el Libertador pensó un una Nación capaz de contenernos a todos, y ese es nuestro verdadero desafío”.
Durante toda la jornada en San Lorenzo se vivió el clima de las fiestas patria, sensación que parecía olvidada, que fue creciendo con el correr del día a medida que numeroso público se reunía en las cercanías del Campo de la Gloria y poco a poco fue colmando las gradas especialmente instaladas hasta desbordarlas.
Si bien los actos del 3 de febrero concitan la atención de todos los sanlorencinos, está claro que la gran atracción es el espectáculo que protagonizan los granaderos al reeditar la carga de caballería con que las fuerzas del San Martín vencieron a los españoles, un despliegue de habilidad, color y emoción que realizan exclusivamente en esta ciudad.
La gran respuesta del público superó los cálculos más optimistas, hecho que demostró que fue acertada la decisión de Obeid y de De la Quintana de cambiar la disposición del acto e instalar gradas dentro del predio del Campo de la Gloria para que los concurrentes pudieran apreciar en toda su dimensión el desarrollo de la ceremonia, principalmente movimiento de las tropas -esperando que con el correr del tiempo se transforme en un atractivo turístico para toda la región del cordón industrial-, a cuyo término se dio lectura al parte de guerra que San Martín firmó bajo el pino del convento San Carlos y se evocó la memoria de los soldados caídos, particularmente al sargento Juan Bautista Cabral. Luego de los discursos comenzó el desfile cívico-militar, que se cerró con un show de fuegos artificiales.
Seguramente habrá que revisar los antecedentes o apelar a la memoria colectiva para encontrar un marco de público tan imponente como el de ayer, con el que una vez más quedó ratificado la actuación de los granaderos constituye el momento más tocante para los asistentes, que evidenciaron a los largo de todo el día la calidez y el afecto que los une con los granaderos.
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