SAN LORENZO Y CENTRAL, O AL MENOS UNO, NECESITAN LOS TRES PUNTOS PARA QUE BOCA NO SEA CAMPEON
Pipo vuelve a sus fuentes: 4-2-1-3
Jugado por jugado (¿perdido por perdido?), San Lorenzo saldrá a quemar todas sus naves esta tarde, frente a Gimnasia, y con la única intención de sumar de a tres para que Boca no pueda festejar mañana. Como el objetivo de máxima —que el título se mude de la Boca a Boedo— se le asemeja bastante a un milagro, la idea de mínima es retardar todo lo posible la fiesta del puntero. O sea, si no se puede salir campeón, lo que quiere este San Lorenzo escolta es desparramar suspenso, estirar hasta donde se pueda esa definición que ya parece probarse los colores de Boca.
Por eso, buscando ganar para meterle presión al líder, Néstor Gorosito volverá a las fuentes. Curiosamente, echando mano a un sistema táctico que no le dio resultados con este plantel. Sí, desde las 18.10 y en su casa, San Lorenzo recuperará el esquema que utilizó en el arranque del torneo: cuatro atrás, dos volantes recuperadores, un enganche definido y tres delanteros. Traducido a números: 4-2-1-3.
Los defensores serán Leandro Alvarez (reemplazará a Esquivel por su mejor juego aéreo), Capria, Morel y Paredes. Los dos que deberán correrse todo serán Michelini y Santana (Ormazábal nunca se recuperó de su viaje a Chile y no iría ni al banco). El enganche, como ante Boca, volverá a ser el Gorosito del plantel, Pablo Barrientos. Y arriba, a la dupla Carreño-Acosta se le sumará el Lobo Cordone, de buen desempeño en el segundo tiempo del triunfo frente a Banfield. ¿Damián Luna? Entre los suplentes.
Llama la atención, dicho está, que el DT se juegue en este momento por el sistema que, en su arribo a San Lorenzo, debió archivar porque no llevaba a los triunfos imaginados. En el 1-2 ante Chacarita, el enganche fue Cordone y los delanteros, Carreño, Acosta y el Pulpo González. En el 0-1 ante Racing, el 10 fue Montillo y los atacantes, Carreño, Acosta y Cordone. Y en el 1-1 con Lanús, Román Díaz jugó de entrada por Cordone.
Como las alegrías seguían sin aparecer, con Talleres, en Córdoba, recurrió a un 4-3-1-2. Fue 3 a 0 y el inicio de la levantada. Hoy, 14 fechas después y justo frente al equipo de Timoteo Griguol, Pipo regresa al primer amor, el dibujo que más le gusta. ¿Le dará resultado? Deberá dárselo, si es que el sueño es poner piedras en el camino de Boca, que mañana visita a Arsenal.
Herrón, pieza clave, en duda
Se juega la última carta Central. La posibilidad de darle alcance a Boca, sabe, se le escurre como el agua ente los dedos. Aunque claro, nadie está dispuesto a dar por perdida la pelea de antemano. Mientras las matemáticas permitan abrigar alguna chance, allí estará Central. Como esta noche en Santa Fe, donde visitará a Colón.
A pesar de que Pablo Morant se presentará como técnico ante su público, de las expectativas que puede generar una cara nueva en el banco de suplentes, las mayores obligaciones, está claro, son patrimonio del equipo que conduce Miguel Russo.
De Central, y en mayor medida de San Lorenzo, depende darle algo más de vida al torneo. Ambos saben que un traspié —un empate, en estas circunstancias—, puede colocar a Boca a las puertas de un nuevo campeonato.
En Colón, Morant anunció una sola variante: Rafael Maceratesi, un ex Central, jugará su primer partido como titular en el conjunto santafesino. Iván Moreno y Fabianesi abandonará la formación titular para permitir el ingreso del delantero. Además, luego de algunas idas y vueltas, el colombiano Giovanni Hernández aceptó ocupar un lugar entre los suplentes.
El panorama en Central es más complejo. Russo decidió colocar a Ramiro Fassi en reemplazo de Talamonti —sumó la quinta amarilla—, y recién hoy definirá si utiliza a Mariano Herrón. El volante arrastra una dolencia muscular y en caso de no llegar ingresaría Germán Leonforte.
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