SAN LUIS: APRESAN A UN CUÑADO DE LA MUJER POLICÍA ASESINADA
El crimen de la oficial de Policía puntana Lidia Yamile Molina (25) —encontrada el jueves pasado quemada dentro de su auto— ya tiene un detenido: ayer la Policía de San Luis apresó a un cuñado de la mujer. También encontró el teléfono celular de la víctima y las llaves de su auto, que era lo único que su asesino le había sacado.
El operativo fue ordenado por la jueza Carina Gregoraschuck y consistió en varios allanamientos sucesivos. Luego de caer detenido, el sospechoso (38 años, esposo de una de las dos hermanas de Molina) se negó a declarar.
Así lo confirmó el jefe de la Policía local, comisario general Julio Chavero. Este detalló además que el hombre “tenía rasguños en la cara y lastimados los nudillos”. Poco después de la detención —concretada sobre las cinco de la tarde— testigos señalaron que el hombre había tirado algunos objetos a una letrina de una escuela donde trabaja gracias a un plan social.
Así fue que se encontraron el celular y la llave del Renault 12 de la oficial de Policía que tenía pocas semanas de embarazo y, se cree, habría sido asesinada por motivos pasionales. La última llamada recibida y registrada en el aparato había sido hecha desde el celular del sospechoso.
El cuñado de Molina fue detenido en un anexo del barrio Eva Perón de la ciudad de San Luis luego de ser comprometido por testimonios de amigos y familiares de la víctima que declararon ante la Policía durante el fin de semana.
Lidia Molina desapareció el martes de la semana pasada. Cerca de las 17 fue a cargar gas a su Renault 12 y nunca nadie más la vio con vida. En su casa dejó el arma reglamentaria, la credencial de policía y una tarjeta de débito. Sólo llevó el teléfono celular, que habría sido encontrado ayer en la letrina de la escuela.
Molina recién apareció el jueves a la madrugada, muerta: la habían golpeado y quemado dentro de su auto, que fue abandonado sobre una calle secundaria lindera a la ruta nacional 146, a cinco kilómetros de San Luis, y cerca de la ciudad de La Punta.
Los peritos determinaron que la mataron a golpes en la cabeza y la quemaron para borrar huellas y pistas, aunque pudieron rescatarse algunos rastros del sector del capó del auto. Su cuerpo fue reconocido por su hermano Esteban, que es subcomisario de la División Informaciones de la misma Policía.
En la autopsia se le extrajo parte del útero para realizar análisis de ADN y confirmar un posible embarazo de pocas semanas. La hipótesis de un crimen pasional tomó fuerza con los días, cuando los investigadores fueron juntando información de la vida intima de la víctima.
El dato de que mantenía relaciones con un oficial de Policía casado y las posibles derivaciones de su conducta privada es considerado clave en este momento de instrucción. La jueza Gregoraschuck realizó el viernes una inspección ocular al domicilio de la mujer. Entonces secuestró dos agendas personales de la oficial y otros datos y elementos que fueron agregados a la causa. También se rastrearon vinculaciones en Internet.
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