SAN LUIS: MÁS TENSIÓN POR LOS RECLAMOS DE LA IGLESIA CONTRA RODRIGUEZ SAA
Fue un viernes de tensión en San Luis luego de los disturbios del jueves por la noche cuando un grupo de empleados municipales fueron reprimidos duramente por la Policia provincial, en una marcha de protesta en donde se reclamaba el pago de sueldos atrasados.
En la Plaza Independencia, donde está la sede del Gobierno y el Poder Judicial, se rezó el rosario mientras el nuncio apostólico, Adriano Bernardini —de visita en esta ciudad para apoyar a sacerdotes desplazados de un instituto de menores—, fue obstaculizado por un agente policial cuando intentó ingresar a la Colonia Hogar y se le negó el acceso.
Estos dos hechos marcaron el clima, cada vez mas enrarecido, y que encierra al gobernador Alberto Rodríguez Saá en dos conflictos que pueden incrementar una escalada violenta en las calles puntanas: la existencia de dos intendencias en la capital y la pelea con la Iglesia Católica.
A ello se suma la falta de serenidad de algunos dirigentes que, lejos de calmar los ánimos de la población, alteran la tranquilidad: Velia Vilchez, dirigente del gremio docente AMPPyA responsabilizó a quienes provocaron disturbios como “zurdos a los que hay que mandar al paredón”.
Los conflictos comenzaron cuando el gobernador, Alberto Rodríguez Saá, convocó a la elección municipal en una fecha distinta a la convocatoria ya hecha por el ex intendente Carlos Ponce, su enemigo político. Desde noviembre, San Luis tiene dos intendentes, uno que responde al Gobierno provincial (Maria Torrontegui) y Daniel Pérsico, que fue electo en anterior elección, opositor a los Rodríguez Saá.
La jueza Irma Castro ordenó a Torrontegui a que pague el sueldo al personal municipal, pero la intendenta paralela se niega. Los empleados le fueron a reclamar con camiones y maquinas, y fueron reprimidos por la Policía.
Pero al clima de conflicto se le sumó la pelea cada vez más profunda de Rodríguez Saá con la Iglesia Católica, cuando dispuso intervenir los institutos de menores que venían siendo administrados por órdenes religiosas.
En ese marco, el Gobierno provincial mandó a denunciar a un sacerdote de la Colonia Hogar, a quien acusan de abusar sexualmente de los menores. El obispo Jorge Lona querelló al mandatario y, desde hace un mes, los laicos vienen marchando en silencio por las calles de la ciudad para rechazar la medida oficial. El conflicto tomó otra dimensión cuando ayer llegó el nuncio Bernardini, quien apoyó a los sacerdotes y monjas desplazadas, y al obispo frente a lo que se considera “un ataque directo a los católicos” de parte del gobernador, quien se declaró públicamente no creyente hace años atras.
La semana entrante será clave: los municipales reclamarán nuevamente el cobro de sueldos el lunes frente a la Legislatura, escenario de los disturbios. Y el martes, los laicos marcharán ya no en silencio, sino con cacerolas a la Gobernación para continuar con su reclamo y pedir que no se ataque a la Iglesia.
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