SAN PABLO VUELVE LENTAMENTE A LA NORMALIDAD TRAS TRES DÍAS DE VIOLENCIA
Después de tres días de rebeliones carcelarias y violencia callejera impulsadas por organizaciones criminales que dejaron más de 130 muertos y decenas de heridos, San Pablo vuelve lentamente a la normalidad. El cónsul argentino, Roberto Raimundo, dijo hoy a Clarín.com que muchos argentinos residentes en la ciudad se comunicaron con el consulado para expresar su angustia ante la ola de terror generada por grupos de narcotraficántes.
“Algunos se han comunicado, pero por nada en especial. Los argentinos que residen en San Pablo desde hace muchos años estaban sorprendidos por el tamaño de la violencia, y aseguraban que esto nunca se había visto en San Pablo, a pesar de que siempre hay inseguridad en las grandes ciudades”, dijo Raimundo. Sin embargo, agregó que hay preocupación por la situación por 37 presos de nacionalidad argentina que están alojados en distintas cárceles de la ciudad.
San Pablo amaneció hoy con una tensa calma. Hoy, por ejemplo, los medios de transporte comenzaron a circular paulatinamente y la ciudad intenta recuperar el ritmo de otros días. “Ayer había mucho rumores de que iban a decretar el estado de queda, lo que generó un caos, pero hoy la ciudad amanece con más tranquilidad porque se habló de un acuerdo. Ahora la situación está tendiendo a distenderse”, sostuvo el cónsul.
Pero la preocupación oficial es conocer el estado de los presos argentinos. “Durante toda la tarde de ayer y lo que va de la mañana de hoy resultó imposible comunicarse con las autoridades de las diferentes fuerzas de seguridad para tener un panorama más claro”, dijo Raimundo. “Ni siquiera las autoridades tienen una clara situación de quienes ni cuántos muertos hay en las cárceles”, agregó.
Pese a que ayer la policía ya aseguraba tener la situación controlada tras los incendios, la metrópolis más grande de América del Sur parecía anoche una ciudad fantasma, sin medios de transporte, sin clases en los establecimientos nocturnos y con las persianas bajas en prácticamente todos los comercios que no suelen cerrar en ningún momento del día.
Según informa la prensa brasileña, esta mañana los medios de transporte volvieron a funcionar con normalidad, aunque con algún retraso, y los negocios comenzaban a abrir sus puertas. En su último balance sobre la situación, la policía había hablado de rebeliones en prácticamente todas las cárceles de la región y contabilizado 184 ataques contra las fuerzas de seguridad. El total de víctimas fatales subió a 133, tras confirmarse la muerte de 18 presos durante las rebeliones carcelarias
Los motines en los presidios ya están dominados y aunque volvieron a registrarse algunos ataques contra la Policía, fueron más limitados que en las noches previas. En medio de los incidentes, las autoridades debieron desmentir un supuesto toque de queda, aunque se desplegó una mayor presencia policial en las calles y se creó un grupo especial de elite para investigar los ataques.
El gobernador de San Pablo, Claudio Lembo, negó además haber alcanzado un acuerdo con los líderes del Primer Comando de la Capital (PCC, el mayor grupo del crimen organizado paulista). Según el diario Folha, el PCC fue en realidad el que decidió poner fin a la violencia tras dos día de negociaciones con el Gobierno.
Este contenido no está abierto a comentarios

