Sana, ambientalista y una patada al éxito
Celeste Carballo tiene nuevo disco. Y también nuevo look: el pelo muy cortito y una exótica indumentaria de nailon descartable que, aclara ella en el sobre interno del álbum, “va como idea en estos tiempos de bacterias, virus y parásitos oportunistas”. Salud es el concepto central de Mujer de piedra, un trabajo grabado en el estudio que Celeste tiene en su propia casa de General Rodríguez y producido por ella misma. Lo presentará oficialmente hoy a las 23 en el ND Ateneo. “El corte de pelo refleja de alguna manera mi espíritu renovador –dice la cantante–. Creo que Mujer de piedra es un disco de rock elegante, fresco, con un mensaje muy actual, relacionado con la problemática ambiental que vive hoy nuestro planeta, simbolizado en esa mujer de piedra que está en la tapa, justamente.”
—¿Este disco implica un cambio importante respecto de lo que venías haciendo?
—No tanto… Es una idea folclórica la de los cambios en mi carrera. La prensa habla bastante de eso. Pero si escuchás bien mis canciones, no hay tantos cambios, hay más bien un estilo que se va manteniendo. Atahualpa decía: “Mi tema siempre es el camino; voy cambiando las melodías y las armonías de la guitarra, pero siempre hablo de lo mismo”. Los artistas tienen un tema básico que los preocupa, que atienden. Es mi caso.
—¿Cuál es tu tema?
—Mi tema es maravillarse por la vida, por el camino que hay recorrer para llegar a uno mismo. También la independencia que elegí para llegar ahí. Cuando uno empieza a caminar, va aprendiendo las normas del entorno en el que vive, y tiende a perderse. Vivir tu propia vida no es muy fácil, sobre todo en esta época de pérdida absoluta de la personalidad, donde todos quieren parecerse a todos y ser masivos, ganar plata, vender.
—¿No te importa el éxito?
—Todos quieren ser exitosos, pero yo quiero ser exitosa en mi vida, no por vender millones de discos. A mí me satura la repetición. Me pone contenta no ser una artista tan masiva, porque me cansaría de mis propias canciones. Me pasó con el primer disco que grabé, Me vuelvo cada día más loca (1982): escuché tanto esas canciones en la radio que me agotaron.
—Hay muchas referencias a los problemas del medio ambiente en las nuevas canciones. ¿Desde cuándo te preocupa eso?
—Desde siempre. Pero hoy estamos en graves problemas. Cuando vivía en San Telmo, salía a caminar por la zona del Riachuelo. Y un día se me ocurrió la letra que terminó siendo Este río podrido de este nuevo disco. Ese y Quema tóxica son dos llamados de atención sobre un tema al que la mayor parte de la gente no le presta atención. Son denuncias sin condenas.
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