SANCIONARÍAN A DOS PILARES DE LOS PUMAS
Habían pasado apenas 24 horas de la eliminación en el Mundial y Los Pumas todavía no podían digerir la derrota contra Irlanda. A eso se le sumaba el fastidio por las peripecias que obligan al plantel a dividirse en cuatro grupos para retornar por distintos destinos rumbo a la Argentina. Pero había más: los pilares Roberto Grau y Mauricio Reggiardo fueron citados a declarar hoy ante el Comité de Disciplina de la Copa del Mundo por supuestas violaciones al código de conducta deportiva en el partido del domingo.
La denuncia fue elevada por los irlandeses y aceptada por el comisionado escocés Douglas Hunter, el mismo que desechó el reclamo de Namibia por los terribles pisotones que propinó el segunda línea irlandés Paul O’Connell y que aquella vez ni siquiera merecieron un apercibimiento del arbitro australiano Andrew Cole. La decisión quedará en manos del comisionado judicial neocelandés Bruce Squire. Grau y Reggiardo serán acompañados hasta Sydney por Emilio Perasso, manager de Los Pumas.
“Estamos tranquilos con nuestra conciencia porque sabemos que no hicimos nada. Iremos a declarar y después nos marcharemos a casa”, le dijeron ayer a dúo a Clarín los dos pilares argentinos que tuvieron un par de escaramuzas con sus colegas irlandeses, uno de los cuales antes había agredido a Felipe Contepomi. Si los encargados de repartir justicia aquí deciden alguna sanción, esta podría ir de las 3 a las 12 semanas, y ambos deberían cumplirla en sus respectivos clubes.
Hasta el momento, en la Copa del Mundo fueron sancionados dos jugadores: el fijiano Rupeni Caucaunibuca, con dos partidos por una trompada al francés Olivier Magne, y el escocés Martin Leslie, con 12 semanas por un rodillazo a un estadounidense.
Grau había sufrido una sanción de tres semanas en el Mundial de 1999 a raíz de una gresca con el galés Colin Charvis, quien sólo recibió dos. En la gira por Nueva Zelanda de 2001, el mendocino fue advertido por un veedor por un rodillazo al All Black Troy Flaver, y fue suspendido por 21 días.
La denuncia de los irlandeses, que ahora, gracias a los beneficios del fixture en favor de las potencias, tendrán una semana más de descanso antes de enfrentar a Australia, en Melbourne, para decidir el primer puesto del Grupo de la Muerte, golpeó a unos Pumas que durante todo el día intentaron distraerse de la amargura de la eliminación.
Al mediodía, el plantel se reunió en el segundo piso del Hotel Stamford Plaza, donde se alojó en Adelaida, para sortear las distintas variantes para regresar al país. Los entrenadores Marcelo Loffreda y Daniel Baetti decidieron quedar al margen y ubicarse en los lugares vacantes.
Por la tarde, Los Pumas aprovecharon para pasear por la peatonal Rundle Mall. Y antes de irse a cenar a un restaurante argentino, tuvieron la última reunión grupal, que significó una especie de despedida a estos cuatro años en los que el rugby ar gentino alcanzó un gran nivel internacional, más allá del resultado del domingo.
Algunos jugadores intentaron leer los comentarios de los diarios australianos. En todos se resalta la paridad y el dramatismo que tuvo el test contra los irlandeses. El matutino The Australian, por ejemplo, elogió a “los valientes Pumas”.
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