SANCIONARON LA PUBLICACIÓN DE LAS LEYES SECRETAS
La Cámara de Diputados transformó anoche en ley la publicación de las 145 leyes secretas y también la derogación de dos decretos, uno de 1956 proveniente de la Revolución Libertadora y el restante, de diez años después, de la llamada Revolu ción Argentina.
Las leyes de carácter reservado y que por lo tanto no fueron publicadas —la primera es de 1891— contienen curiosidades y en ningún caso incluyen asuntos de fondo.
Hubo mayor interés en este debate que en el que lo precedió sobre la delegación de facultades.
El decreto ley 18.302 de Juan Carlos Onganía sirvió para justificar sobresueldos en el gobierno de Carlos Menem.
La ley fue originada en un proyecto de la senadora Cristina Fernández de Kirchner y no incluye a los decretos del Poder Ejecutivo, también de naturaleza secreta, cuya publicación reclamaron desde la oposición.
Se destacó el arista Adrián Pérez , quien enumeró algunos de ellos como los del tráfico de armas. “El problema eran y son los decretos”, enfatizó.
Dijo que dos de esos habían servido para reasignar partidas con destino a la financiación de campañas electorales. Uno, con la firma de Eduardo Duhalde y el otro del propio Kirchner.
Desde la bancada oficialista no respondieron con palabras sino con abucheos, silbidos y gestos como el de Carlos Kunkel que estaba cerca y de frente y giró la banca para darle la espalda.
Hizo más: desde esa posición miró al radical Fortunato Cambareri, que presidía en ese momento la sesión en su condición de vicepresidente segundo del cuerpo. Cambareri miraba a Pérez, quien en ese momento estaba en uso de la palabra. Los gestos de Kunkel terminaron convocando su atención.
Pero no le pedían la palabra: Kunkel le hacía con los dedos señales de tijera para que terminase con el discurso de Pérez. Y Cambareri, tras unos instantes, le dijo a Pérez que había finalizado su tiempo.
“Este proyecto se presenta como un avance institucional pero es de un gran cinismo”, alcanzó a decir Pérez. No estaba el presidente del bloque Agustín Rossi.
“No se puede avanzar a vaso medio lleno”, coincidió con Pérez el radical Mario Negri.
La kirchnerista Diana Conti se dio el gusto de defender el proyecto como lo había hecho en junio del 2005 en el Senado que entonces integraba.
“Este es el único gobierno que transparentó todas las leyes, incluso las secretas”, dijo con tanto énfasis que pareció un grito.
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