SANTA FE COMENZÓ A DEBATIR SU PLAN DE CONTINGENCIA
Si alguna enseñanza dejó la catástrofe hídrica que ocasionó el río Salado en 2003 es la necesidad de contar con un plan que permita prever los riesgos y atemperar las pérdidas ocasionadas por un desastre y -más importante aún- las consecuencias de no contar con este proyecto. Con ese objetivo se desarrolló esta mañana un taller para la formulación de propuestas, destinado a generar un plan de contingencia para la ciudad.
La actividad, presidida por el intendente Martín Balbarrey, fue organizada por la Municipalidad santafesina, con la coordinación del delegado regional para América latina de la Cruz Roja Alemana, Pedro Zuccarini.
Con una vastísima experiencia en catástrofes ocurridas en toda América latina, Zuccarini ofreció una serie de definiciones fundamentales a la hora de debatir sobre esta propuesta que -dijo- debe combinar el aporte técnico con el que proviene de la comunidad.
La Sala Mayor del Teatro Municipal fue el escenario de la jornada que comprendió la realización de talleres y la formulación de conclusiones. El evento contó con la presencia de numerosos funcionarios locales, provinciales y nacionales, autoridades de la Policía y Prefectura, y organismos académicos.
LA CULPA NO ES DE LA NATURALEZA
“Creemos que ha llegado el tiempo para elaborar ese plan”, dijo Balbarrey en diálogo con la prensa y luego recordó la experiencia que se viene desarrollando, en esa materia, con el Procife. En la apertura de la jornada, agradeció a Zuccarini y a la organización que representa la ayuda aportada a esta capital durante la catástrofe. Cruz Roja Alemana dirigió, con fondos de Unión Europea, la construcción de 400 viviendas para inundados.
Por su parte, el delegado de Cruz Roja Alemana definió algunos conceptos fundamentales a la hora de elaborar un plan de contingencia: en primer lugar aclaró que “los desastres no son naturales, sino consecuencia de la acción del hombre” y que “a veces sobrepasan la capacidad de respuesta”.
Luego advirtió que la pobreza no es un factor de medición de un desastre, porque “al momento de la emergencia todos nos vamos a ver afectados y todos tenemos que participar en función de buscar soluciones a corto y mediano plazo para cuando se presente la eventualidad”. Sí admitió que son los sectores pobres los que comúnmente se asientan en áreas de riesgo, por el bajo precio de la tierra y la propiedad.
Luego hizo hincapié en la prevención y en una promoción ciudadana que deben coordinar en forma conjunta los entes gubernamentales y no gubernamentales, en la búsqueda de un factor común que permita tener respuestas adecuadas donde cada uno tenga un rol definido y cada uno sepa cómo jugarlo”. Para que no queden dudas, equiparó esta distribución de roles a un partido de fútbol, donde cada uno tiene una posición y hay un coordinador general sobre todos los demás”.
A la hora de referirse a la experiencia en Santa Fe, más que hablar de fallas consideró que “cuando no hay experiencia sobre algo ni capacidad de respuesta, lo que se hace es en base a la parte empírica. En todos los desastres de Latinoamérica siempre quedaron lecciones aprendidas”.
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