SANTA FE CUMPLIÓ LAS METAS PARA ELIMINAR LA LEPRA
Muchos mitos y prejuicios están asociados históricamente a la lepra, en relación a las deformidades que esta enfermedad produce en la piel de quien la padece. Pero si el paciente llega al hospital con ese síntoma significa que existió una falla en el sistema de salud, ya que ningún profesional sospechó a tiempo que esa persona podría tener la enfermedad y, por lo tanto, el diagnóstico fue tardío.
Afortunadamente, en nuestra provincia -gracias a la capacitación del personal de salud y las campañas que se realizan anualmente para brindar educación sanitaria al respecto- los pacientes son diagnosticados en estadíos menos avanzados de la enfermedad. De esta manera, pueden recibir el tratamiento adecuado y rehabilitar a tiempo las discapacidades que le traerá como consecuencia.
Para intercambiar experiencias sobre las acciones que se realizan en las provincias endémicas y mejorarlas se reunieron los responsables de los programas de control de lepra, en el XI Confederal Nacional de Lepra. Contó con el apoyo del Ministerio de Salud de la provincia.
Médicos de Santa Fe, Formosa, Corrientes, Chaco, Misiones, Entre Ríos, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán expusieron la realidad epidemiológica de la enfermedad durante 2004, incluyendo casos nuevos y defunciones, y las actividades de difusión y capacitación realizadas. No pudieron asistir los representantes de Salta y Jujuy, otras dos jurisdicciones endémicas.
Paralelamente, se desarrolló la XIII Reunión para el Análisis de la Situación de la Lepra en la República Argentina, que también estuvo organizada por la Sociedad Alemana de Ayuda al Enfermo de Lepra y Tuberculosis.
Meta de eliminación
En ese ámbito, la Dra. Silvia Paredes, jefa del Programa de Dermatología Sanitaria y Control de Lepra de nuestra provincia, explicó que hay 101 pacientes con lepra en Santa Fe, de los cuales 65 eran casos nuevos que todavía no habían iniciado un tratamiento, que tiene una duración de doce meses.
A pesar de que en la provincia Santa Fe se llegó a lo que se denomina meta de eliminación de la lepra, es decir, que tenemos menos de 1 caso por cada 10.000 habitantes en promedio -según lo que estableció en 2000 la Organización Mundial de la Salud-, en algunos departamentos santafesinos se sigue trabajando para alcanzarla.
Los casos no están distribuidos de manera uniforme -planteó Paredes- sino que hay departamentos más prevalentes, como es el caso de San Justo, San Javier, Vera, General Obligado y Castellanos. Allí hay más de 1 caso cada 10.000 habitantes y es donde se hacen las actividades de capacitación y control para detectar lo más tempranamente posible los casos de lepra.
Paredes aseguró que se insiste en que el personal de salud piense en lepra, que advierta que una mancha que aparece en la piel que se hace insensible puede ser esta patología. También debe estar atento -acotó- si el paciente presenta una sensación de hormigueo o que las manos y los pies están como dormidos.
No obstante, nuestra provincia registró una menor cantidad de casos que el año anterior. Además, a nivel nacional, también se consiguió esa meta de eliminación, a diferencia de lo que ocurre en la India, Brasil y algunos países de África.
Discapacidades prevenibles
Nuestra ciudad también fue sede de la primera reunión anual ordinaria de la Sociedad Argentina de Leprología, oportunidad en la que se presentaron casos clínicos, que fueron discutidos por los profesionales presentes.
Pero también se dio algo novedoso: se realizó un taller de rehabilitación de pacientes con esta enfermedad y se dio el puntapié inicial para la organización de la primera red nacional de referentes de prevención y rehabilitación en lepra.
La Dra. Silvia Paredes explicó que a un paciente nuevo se le hace una evaluación sensitiva y motriz para ver qué discapacidad tiene al comienzo del tratamiento. Puede mostrar “una mínima alteración de la sensibilidad en manos y pies, o -si el diagnóstico fue tardío- ya puede tener la mano en garra o una discapacidad funcional motora que, por ejemplo, le impide tomar los utensilios para alimentarse o prenderse un botón de la camisa”.
Agregó que -por la falta de sensibilidad- el paciente puede quemarse o lastimarse y agravar su discapacidad. Por este motivo, se le dan recomendaciones para evitar esos accidentes o saber -por ejemplo- cómo tomar un utensilio de cocina. Pero en los casos con mayores complicaciones se les debe colocar un yeso, una férula o eventualmente realizarle una cirugía reparadora.
Una medicación
Uno de los problemas que plantearon algunas provincias durante esa reunión de jefes de programas de lepra fue la carencia de una medicación, la talidomida.
En este sentido, Paredes explicó que “esa droga se usa en ciertas ocasiones y es provista por la Nación. Pero a veces está en falta porque hace falta un protocolo para adquirirla, porque es altamente teratogénica, es decir, que puede producir problemas si se administra en el primer trimestre del embarazo. El bebé puede nacer con deformidades, trastornos auditivos o cerebrales, como pasó en la generación que se llamó niños de la talidomida”.
Agregó que -ante ese riesgo- el medicamento no se adquiere en las farmacias y las provincias dependen de que el programa nacional lo distribuya de manera regular. Éste también es el encargado de distribuir el tratamiento específico para la lepra que proviene de la OMS, que se distribuye entre las provincias endémicas de esta enfermedad.
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