Santa Fe: jóvenes atacaron a piedrazos viviendas y automóviles
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Los vecinos aseguran que quienes protagonizaron los disturbios fueron unos 60 muchachos (organizados en distintos grupos) que terminaban de salir de un evento privado realizado en el club Mayoraz, esto es, en San Jerónimo 6300.
Distintas familias que residen en barrio Mayoraz de la ciudad de Santa Fe sufrieron el sábado una madrugada de terror a manos de grupos de jóvenes que atacaron a piedrazos varias viviendas y automóviles estacionados en sus calles.

La zona más afectada por los incidentes fue la ubicada en San Jerónimo desde el 6300 al 6700, como así la de Castelli, entre San Jerónimo y 9 de Julio y 9 de julio al 6700.
“Lo peor de todo pasó con la policía. Yo, al igual que muchos otros vecinos, llamamos al 911. Allí la operadora nos dijo que iban a venir. Me quedé hasta las 6,30 y jamás apareció algún patrullero. No vino nadie. Una verguenza”, reprochó el vecino.
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Por último Daniel remarcó que los problemas con los bailes en el club Mayoraz no son nuevos. “Los vecinos no tenemos nada en contra del club, al contrario. Pero el conflicto se da porque es un lugar que jamás tuvo control por parte de la Municipalidad. Y encima de todo la policía no hace vigilancia ni tareas de prevención. Es un combo muy peligroso”.
“Esto que pasó no es nuevo, ya que casi todos los fines de semana salen de ese club grupos de jóvenes que realizan acciones vandálicas contra las viviendas de la zona”, dijo Daniel, uno de los damnificados, en diálogo con El Litoral.
“A mí me rompieron ventanales de mi casa, dañaron la perfilería y destrozaron vidrios. Encontré dentro de mi casa una piedra de 20 centímetros de diámetro, que si le pegaba a una persona la podía lastimar seriamente”, agregó.
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“No solo yo fui el perjudicado. Eran varias patotas que en el trayecto de San Jerónimo al 6300 hasta el 6700 hicieron un desastre. Rompieron vidrios de las casas y de los vehículos estacionados. Las piedras las sacaban de los baches de las calles. Eran pedazos de hormigón de entre 15 a 20 cm. Después se pelearon entre ellos y empezaron a sonar las alarmas comunitarias. Fue todo un delirio”, comentó.


