SANTA FE SE PREPARA PARA HACER FRENTE A POSIBLES ATAQUES DE ROYA DE LA SOJA
De la rápida reacción que se registró un par de años atrás, casi como un acto reflejo, de productores, empresas, funcionarios e investigadores para combatir la roya asiática de la soja (considera la peor enfermedad de fin de ciclo por su elevada capacidad de daño) ahora se está avanzando, de cara a la próxima campaña, hacia nuevas líneas de investigación y de aplicación más específicas hacia el interior de cada región para reducir aún más los riesgos de posibles pérdidas.
Lo que todavía parece más lejano en el tiempo es la posibilidad de poder pronosticar lugares e intensidades de futuros ataques de un hongo que la mayoría sindica que llegó para quedarse. Lo único que aparece como cierto es los ataques de la roya dependerán bastante de la humedad relativa y temperaturas que se registren en los próximos meses.
Otro de los hallazgos de los trabajos de investigación es comienza a confirmarse la pervivencia del hongo a lo largo de todo el año, como se detectó en Santa Fe en plantas denominadas guachas. Por lo cada vez hay mayor certeza de que ya no sólo se trata de una enfermedad que puede surgir por cuestiones climáticas sino que puede quedar al acecho al lado del campo todo el tiempo.
Esta enfermedad tiene un potencial de destrucción en la soja que ronda entre el 60% y el 80% de la producción. En un país, como en la Argentina, donde la oleaginosa genera un negocio de alrededor de 10 mil millones de dólares, el impacto de la roya sería desbastador.
El sector agroindustrial coincide que el trabajo desarrollado en conjunto entre los distintos actores encierra una de las clave para que la enfermedad todavía no haya causado estragos, que se hubiesen traducido en pérdidas millonarias.
El docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), Marcelo Carmona, remarcó que el monitoreo y prevención siguen siendo las claves para morigerar los potenciales daños en la soja. De todas formas, el especialista estimó que algunas zonas y lotes podrán ser más afectadas por la cercanía del inóculo.
Aunque consideró como “maravilloso” el trabajo de monitoreo realizado por los distintos actores de la agroindustria en las últimas campañas, el docente estimó que aún deberían acelerarse los procesos de información de detección y la necesidad de que se arbitren criterios de monitoreo (mediante la creación de protocolos) para que “hablemos todos el mismo idioma”.
En este sentido, otros especialistas consultados coincidieron que deben existir algunas normativas “mínimas”, pero desconfiaron de la viabilidad de un protocolo común. Apelando a la historia, señalaron que los protocolos resultan de difícil cumplimiento, incluso dentro de las mismas instituciones.
Carmona prevé que en las regiones donde se presenten sequías y/o temperaturas por encima de 30 grados probablemente tendrán bajos niveles de ataque de la roya.
Pero dijo que “sería aventurado decir que pasará” con la roya en la próxima campaña de soja, ya que son muchas las variables que se deben tener en cuenta para dar números. Así lo expresó durante las Primeras Jornadas Regionales de Fungicidas y Tecnología de Aplicación del Cono Sur, organizadas por Technidea y que se realizaron en la Bolsa de Comercio de Rosario, y contó con una tribuna de más de 600 hombres de campo.
Otros especialistas también creen que todavía es difícil establecer pronósticos o probabilidades de ataques de la roya.
Por otra parte, Carmona remarcó que deberían comenzar a realizarse más pruebas en los campos, para no evitar que se generen cuellos de botella con cientos de muestras en los laboratorios en los períodos críticos.
También señaló que, a diferencia de lo que ocurrió en los últimos años, en los estudios de investigación cada vez aparecen más particularidades según la región donde aparecen.
El especialista puso los ejemplos particulares encontradas en Misiones o el de la resistencia del hongo en las plantas denominadas guachas que crecen a las orillas de las rutas o silobolsas en Santa Fe. Al mismo tiempo, dijo que “la enfermedad demostró una nueva conquista: ingresó a las provincias de La Pampa, Buenos Aires y Córdoba”.
“Como ocurre cada vez más en América del Sur, el control químico foliar, es una medida de control de emergencia y rápida, a pesar de que aumenta el costo de producción y el riesgo de contaminación ambiental. Por lo tanto -opinó- la sustentabilidad económica y ecológica solo podrían lograrse si la aplicación de fungicidas se orienta con fundamentos económicos, ecológicos y sustentables”.
Seguir como hasta ahora
Al igual que Carmona, el balance presentado por el jefe de protección vegetal del Inta Oliveros, Carlos Gamundi, durante otro encuentro que se realizó ante con entidades públicas y privadas de Santa Fe que participan del sistema de prevención en la provincia, coincidió en que entre las claves estuvieron en el armado de la red de monitoreo y prevención. (ver aparte)
En Santa Fe el sistema de alerta el año pasado fue dividido en tres regiones: norte, centro y sur, cada una de ellas bajo la supervisión de la estación experimental del Inta allí ubicada: Reconquista, Rafaela y Oliveros, respectivamente.
Gamundi dijo que el diseño obedeció al propósito de “lograr un diagnóstico de control oportuno que permitiera fijar estrategias racionales de manejo de la enfermedad”.
Para ello, se sembraron en forma anticipada a las fechas de siembra habituales, parcelas de alerta en numerosos lotes del territorio provincial, se establecieron trampas cazaesporas, se observaron y registraron las condiciones climáticas en diversas estaciones meteorológicas, para luego correlacionar las variables de humedad y temperatura con la probabilidad de ocurrencia de la enfermedad. Además, se instalaron laboratorios zonales y de referencia.
De cara a la próxima campaña
Gamundi señaló que durante ese encuentro se propusieron y debatieron aspectos relacionados con el sistema de alerta, la capacitación, el servicio de diagnóstico y la difusión a los fines de proseguir y mejorar las actividades de este proyecto en la campaña 2005/06.
La implementación de dichas propuestas será evaluada en instancias institucionales superiores y compatibilizada con las que surjan en las otras regiones de la provincia para continuar operando integradamente el sistema.
Marcela Lago, del Grupo Protección Vegetal del EEA Oliveros, expresó su opinión con respecto a líneas de investigación que deberán desarrollarse, ya que el monitoreo de lotes realizado en toda el área provincial, evidencia cambios en la situación conocida hasta el momento, ya que a diferencia de lo ocurrido en la anterior campaña, actualmente también se ha registrado su presencia en el invierno (en plantas de soja guachas).
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