SANTIAGO: DETIENEN AL HIJO DE UN EX FUNCIONARIO POR FALSO TESTIMONIO
Antonio Musa Azar, hijo del comisario general Musa Azar, ex hombre fuerte de los gobiernos del caudillo local Carlos Juárez, está detenido. Ayer fue formalmente acusado de falso testimonio en el marco de la causa del doble crimen de La Dársena.
La imputación la formuló el fiscal general del Superior Tribunal de Justicia de Santiago del Estero, Arrulfo Hernández, actualmente a cargo de la causa por la muerte de Patricia Villalba y Leyla Bshier Nazar. El funcionario hizo alojar a Antonio Musa Azar en la comisaría 13ª de La Banda, que se encuentra a 150 metros del juzgado de esta ciudad, distante a 7 kilómetros de la capital de Santiago.
El motivo de la acusación de falso testimonio, según informaron a Clarín fuentes del juzgado de La Banda, serían las contradicciones entre el testimonio de Azar hijo y los de su novia, que había declarado anteriormente en la causa. Azar siempre había negado que el 16 de enero de este año —día del crimen— estuvo en la villa turística catamarqueña de Guayamba. En una finca de esa localidad se habría producido la fiesta sexual de la que habrían participado “hijos del poder”, y donde habría muerto una de las víctimas.
Hasta acá siempre afirmó que había asegurado que estuvo en un cámping llamado “La Olla”, en la villa de Las Termas. Pero ayer el hijo de uno de los hombres clave del juarizmo en los últimos 40 años de gobierno terminó reconociendo que estuvo en Guayamba. Esto podría tener otras derivaciones en el expediente principal.
Leyla, de 22 años, habría muerto por una sobredosis de cocaína en ese lugar. A Patricia, de 26, la mataron porque aparentemente se enteró de cómo murió Leyla, y alguien estaba muy interesado en que lo ocurrido no trascendiera. Los restos de ésta última y el cadáver de Bshier fueron encontrados en un descampado de la localidad de La Dársena, a 12 kilómetros de Santiago, el 6 de febrero.
Antonio Musa Azar tiene 21 años y estudia medicina en la sede La Rioja del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud de la Fundación Barceló. No toma alcohol, le gustan la caza y la pesca y tiene un muy bajo perfil; en Santiago prácticamente no se conoce su cara, porque el joven no se exhibe públicamente. Hoy declarará como imputado ante el juez Ramón Gómez, que quedó a cargo de la denuncia hecha por el juez de la causa principal.
El Código Penal establece que el falso testimonio de un testigo se castiga con penas de entre un mes y cuatro años de prisión. Lo que castiga la ley es “afirmar una falsedad, negar o callar una verdad”.
El comisario general retirado Musa Azar, el padre de imputado, aparece mencionado en el informe Nunca Más por su participación en la represión ilegal durante la última dictadura militar. Tiene 64 años y, también, un muy bajo perfil.
Declaró en la causa del doble crimen. Según Luis Santucho, uno de los abogados de la familia Villalba, “es encubridor y eventualmente partícipe directo” de estos homicidios. Desde que su nombre apareció en este caso, fue alejado del círculo del caudillo local Carlos Juárez y su esposa “Nina”, la gobernadora de la provincia.
Inmediatamente después de su declaración, las actuaciones sobre el presunto falso testimonio de Azar hijo fueron remitidas al juez Gómez, titular del Juzgado de Instrucción en lo Criminal de Primera Nominación. Arrulfo Hernández, el juez que lo denunció, es el reemplazante en la causa principal de Mario Castillo Solá, acosado por un pedido de juicio político por su actuación en la primera etapa del caso.
Hernández fue designado especial y exclusivamente para intervenir ahora en la causa por el doble crimen. Lo colocó en ese cargo el Superior Tribunal provincial.
Para Francisco Cavallotti, defensor de José Llugdar —un carnicero de 25 años, primer detenido en esta causa—, esta designación es ilegal. El propio abogado de los Azar, Omar Bonahora, denunciará a Hernández por abuso de autoridad.
Anoche, ajeno a las controversias que genera su situación, Arrulfo Hernández comandó una inspección ocular en Saravah, un boliche de la noche santiagueña en donde se presume que estuvo Leyla antes de ser asesinada. “Estuvo junto a dos personas poderosas de la provincia”, según el padre de la chica, Younes Bshier.
El procedimiento dispuesto por el funcionario cuestionado es novedoso: el primero de este tipo que se ordena en seis meses de investigación.
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