SANTIAGO FUE ASESINADO UN DÍA DESPUÉS DE QUE SE LO LLEVARAN
Mientras el miércoles pasado Walter y Silvia Miralles iniciaban la búsqueda de su hijo Santiago porque pensaban que se había perdido, el chico estaba cautivo en la casa de al lado, en la localidad de Canning. Allí, en el baño, fue asesinado al día siguiente, luego de que sus captores hicieran una llamada extorsiva que atendió la abuela del chico en la que le exigieron $20.000 por el rescate. La principal hipótesis —aunque aún no confirmada— es que lo mataron porque la cuadra donde viven los Miralles se llenó de policías y de cámaras de TV.
Otro dato que se conoció ayer fue que la llamada extorsiva se hizo desde un teléfono público que está a sólo siete cuadras de la casa de los Miralles.
Estos datos complican la situación de algunos de los seis imputados por el crimen que declararon ante los fiscales federales de Lomas de Zamora Oscar Daneri y Horacio García.
El crimen de Santiaguito causó una gran conmoción en Canning, una localidad cercana a Ezeiza en la que abundan las casaquintas y los countries. Walter Miralles y su empleada doméstica fueron los últimos en ver al chico: jugaba en la calle con el hijo de ocho años de sus vecinos, los que luego fueron detenidos.
La desaparición movilizó a las organizaciones Missing Children Argentina y Red Solidaria, que convocaron a las cámaras de TV y a varios vecinos para agilizar la búsqueda. Durante tres días hubo policías bonaerenses revisando barrios como Don Orione, localidades como Burzaco y zonas como los bosques de Ezeiza.
Pero Santiaguito estaba en la casa de al lado y el olfato de los perros de la División Canes fue lo que dio la pista para encontrar el cuerpo. Luego, la pesada piedra que tapaba el pozo ciego llamó la atención de un policía, que necesito la ayuda de otros policías para moverla.
La Policía Científica confirmó ayer que Santiaguito fue asesinado unas 36 ó 40 horas antes de que se hallara su cuerpo dentro del pozo ciego, el sábado 16. Es decir, el crimen ocurrió el jueves a la noche, al día siguiente de secuestrarlo y poco después de hacer el llamado extorsivo, según los cálculos de los peritos.
La principal hipótesis es que los captores mataron al chico porque la familia pidió ayuda muy rápido y la cuadra se llenó de cámaras de TV y de policías. “Sospechamos que los secuestradores se sintieron cercados y decidieron matar al chico”, contó un vocero.
La autopsia confirmó que la causa de la muerte fue un fuerte golpe en la cabeza, y que seguramente se usó un cortafierro (se encontró uno en el pozo) o un martillo mediano. Lo peritos ya habían confirmado el domingo que el golpe se lo dieron en el baño de la finca vecina.
“También se encontró algo de agua en los pulmones por lo que creemos que cuando lo tiraron estaba agonizando. De todas maneras, por la violencia del golpe no hubiera sobrevivido”, explicaron los voceros quienes ratificaron que no encontraron rastros de un ataque sexual.
Por el crimen fueron detenidas seis personas: un matrimonio y su hijo de 20 años (ellos son los vecinos de los Miralles), un hombre de 50 años que es familiar de los primeros, y dos adolescentes de 16 y 19 años. Ayer, frente a los tribunales federales de Lomas de Zamora, las madres de esos chicos dijeron a los periodistas que sus hijos no tienen nada que ver con el caso. “Son buenos pibes y no tienen antecedentes. Queremos que nuestros hijos queden limpios”, dijeron.
El casero y su familia son los principales sospechosos. El hombre de 50 años es medio hermano del casero y en su casa se halló una soga similar a la que estaba atada al cuerpo de Santiago (lo sujetaron a una pesada caja de cerámicos, presuntamente para facilitar el hundimiento del cuerpo en el pozo ciego).
A los adolescentes los arrestaron porque el papá de Santiaguito los vio corriendo por la cuadra el día en que su hijo desapareció.
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