SANTO TOMÉ AÚN ESTÁ BAJO RIESGO ANTE UNA CRECIDA DEL RÍO SALADO
No se necesita ser un experto en obras hídricas para darse cuenta que ante una eventual crecida del sistema Paraná o Salado, el patrimonio de la ciudad se verá seriamente comprometido por el desborde de las aguas. Desde el puente carretero hasta la zona de Costa Azul la barranca no ha dejado de ceder, con profundos socavones y derrumbes de tierra, lo que demuestra que el río -aún estando con poco caudal- no sabe de esperas, discursos o trámites burocráticos.
A comienzos de este año el gobierno provincial firmó un convenio con la facultad de Ciencias Hídricas de la UNL para realizar un estudio, sobre el cual se licitarían las obras para controlar la erosión y recuperar el espacio público en un sector de la costanera santotomesina.
Por su parte el ministro de Asuntos Hídricos de la provincia, Alfredo Raparo, aseguró que a fines de agosto se adjudicaría la obra de reparación y estabilización del borde oeste. “Calculamos que en 60 días más (léase junio/04) quedará concluido el proyecto ejecutivo. Paralelamente se están confeccionando los pliegos para tratar de adjudicar los trabajos en agosto de este año”, confió Raparo a El Litoral el 24/04/04, reconociendo además que ese espacio está “completamente deteriorado y que se producen derrumbes”.
El funcionario fue más allá al recordar que los fondos para financiar la obra “ya están asegurados”, habida cuenta que en su momento, el gobierno elevó el proyecto al Fondo Hídrico Nacional para obtener los casi 15 millones de pesos que demandan los trabajos.
Sin abundar en detalles -porque el proyecto ejecutivo aún no se conoce- Raparo adelantó que la obra principal será un tablestacado de hormigón en el sector comprendido entre el Carretero hasta el anfiteatro, en una longitud de 600 metros. El proyecto incluye la construcción de una estación de bombeo en las inmediaciones de la sede de la Municipalidad. La obra permitirá recuperar el paseo costero debido a que se construirá un camino de servicios.
EN PRECARIO EQUILIBRIO
Un profundo socavón ya se produjo en el anfiteatro Martín Miguel de Güemes -así se hizo saber a través de estas páginas el 22 de abril pasado-, arrastrando parte de las gradas y llevándose una larga lonja de tierra de la margen derecha.
Dentro de este contexto, se sabe que las instalaciones del Instituto Nacional de Limnología están en precario equilibrio sobre la costa, habiendo tomado conocimiento las autoridades del Conicet a nivel nacional. Sin prisa pero sin pausa, el agua se apropió también buena parte de la barranca, restándole apoyo al estribo oeste del Carretero; aunque, oportunamente, el Ing. Rafael Pretto, jefe del 7º distrito de Vialidad Nacional, aseguró que la estabilidad del puente “está garantizada”.
No obstante ello, advirtió que las determinaciones de la Facultad de Ingeniería en Ciencias Hídricas arrojaron resultados de solidez del terreno muy próximos a la “condición crítica”, con lo cual pasa a ser esta emergencia el problema a tratar. Dicha situación fue comunicada al ministro de Obras, Vivienda y Servicios Públicos de la provincia, requiriéndose su intervención.
Asimismo, en el mes de enero y después de plantearle la problemática al gobernador Jorge Obeid, el intendente municipal Angel Piaggio se reunió con el Ing. Hugo Prendes y otros colaboradores de la Fich, vecinos, representantes de entidades intermedias, concejales, integrantes del DEM, directores del Inali, funcionarios del Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia, vecinalistas y jefes de los batallones del ejército con asiento en la ciudad. En dicho encuentro, como director del proyecto de defensas, Prendes explicitó las principales obras sugeridas que deben llevarse a cabo.
Por ende, evidentemente, todos están anoticiados de lo expuesto que está el casco céntrico de la ciudad y el grave problema que puede surgir en la tan promocionada Región Centro, si colapsan lo que queda de las defensas y el estribo oeste del Carretero.
Hace un año
El 21 de agosto de 2003 el ex ministro de Obras y Servicios Públicos de la provincia, Edgardo Berli, recibió en su despacho a la directora del Instituto Nacional de Limnología, Julieta Parma e investigadores de la FICH. Allí Berli adelantó que existía la decisión política de trabajar en el tramo más comprometido, confirmando además que los fondos para la realización de las obras estaban disponibles para llamar -a la brevedad- a licitación.
El 29 de agosto Berli visitó al ex intendente Schmidhalter y a la promesa anticipada a la científica Parma le agregó que existía la posibilidad de canalizar el Vado para desviar el flujo principal del Salado ante futuras crecientes. Sin embargo, hasta la fecha no se conoce ni siquiera el proyecto de la obra.
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