SCHUMACHER, OTRA VEZ CAMPEÓN
Tenía que ser en Spa. Su circuito favorito. Michael Schumacher (Ferrari), con el segundo puesto en el Gran Premio de Bélgica, se consagró campeón de la Fórmula 1 por séptima vez en la historia.
Schumacher consiguió el título del mundo faltando cuatro carreras para el final de la temporada. Algo que no debe sorprender: el dominio del alemán y su Ferrari es abrumador. Pocas veces visto en la historia de la Fórmula 1.
¿La prueba de tanta superioridad? Su auto no se paró nunca en todo el campeonato. El alemán ganó 12 de las 14 carreras disputadas hasta el momento. Y la única vez que tuvo que abandonar fue por un polémico toque de Juan Pablo Montoya en Mónaco.
Precisamente, en la Copa de Constructores las diferencias son todavía mayores: Ferrari le sacó 125 puntos de diferencia a su escolta (Renault). Una cifra difícil de creer en una Fórmula 1 dominada por los grandes fabricantes internacionales de autos.
Más allá de Schumacher y su Ferrari, en Spa también se corrió una carrera. Y muy entretenida. La mejor del campeonato. Demostrando que cuando los circuitos son atractivos, como el veloz trazado belga, el espectáculo está asegurado.
La victoria, finalmente, fue para Kimi Raikkonen (McLaren). Que después de haber sido el más rápido el viernes, había decepcionado en la clasificación. Pero Spa suele ofrecer sorpresas. Y el finlandés, largando desde la décima posición, consiguió llevarse una importante victoria pensando en la temporada que viene.
Schumacher terminó segundo. Y Barrichello tercero. El alemán, en medio de la alegría por un nuevo título, seguramente debe haber recordado su debut en la Fórmula 1 en este mismo circuito. Con el recordado Jordan de color verde. Enseguida llamó la atención de los equipos más poderosos. Y fue Flavio Briatore quien, rápidamente, se lo llevó a Benetton.
Pasó mucho tiempo desde ese debut. Hoy, Schumacher es el rey indiscutido de la Fórmula 1. Pulverizando todos los récords. Incluso aquel de 15 carreras seguidas sumando puntos (que tenía Carlos Reutemann).
Sin embargo, al alemán le queda apenas una marca por quebrar: mayor cantidad de pole positions. Está a sólo tres del inolvidable Ayrton Senna (que acumuló 65). Esa es hoy su mayor obsesión.
Quedan cuatro carreras para terminar el campeonato. Y de seguir con este ritmo, es muy probable que lo consiga antes de terminar la temporada. Como para demostrar, si faltaba algo, que Schumacher está en la historia grande de la Fórmula 1.
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