SCHUMACHER TIENE DOS METAS EN MONTECARLO.
De a poco, la Fórmula 1 parece ir perdiendo el encanto con el que sedujo a sus seguidores en las tres primeras fechas de la temporada, en las que varias máquinas y pilotos pugnaron por la victoria. Retomado el control sobre el resto y a la espera de que el nuevo McLaren (que debutará en Canadá, el 15 del actual) no le complique la vida, Ferrari maneja a voluntad las jornadas cronometradas.
Ayer, en Montecarlo, donde pasado mañana se hará el séptimo GP del año, el alemán Michael Schumacher y el brasileño Rubens Barrichello marcaron el paso y, con otro 1-2 al que están tan acostumbrados, fueron inalcanzables en la primera sesión clasificatoria.
“Mónaco es una pista muy impredecible”, aseguró Schumy, que este fin de semana intentará alcanzar su cuarta victoria consecutiva en el año, lo que además le posibilitaría igualar el récord de Ayrton Senna en cantidad de victorias (seis) en este trazado. Su otra gran motivación es llegar a la punta del certamen, ya que sólo está a dos puntos del finlandés Kimi Raikkonen, que tuvo una jornada deslucida y quedó undécimo.
“Finalizar undécimo no es nada bueno, pero lo que realmente me preocuparía sería repetir esa posición tras la clasificación”, dijo Raikkonen, que subió cinco veces al podio este año, sobre seis carreras. Sólo abandonó en el GP español, en Jerez de la Frontera.
El colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW), dueño de la pole position el año último, esta vez cometió un error en la curva de La Rascasse y quedó lejos del magistral giro de 2002.
Como ya es habitual en Montecarlo, los viernes no hay actividad, por lo que la segunda clasificación, que ordenará la grilla para el domingo, se realizará mañana, desde las 9 (hora de la Argentina). Será un espectáculo aparte porque, como explicó Schumy, “aquí hay que estar concentrado en todo momento. Un solo error te puede costar caro. Pero, en gran medida, ésa también es la atracción de Mónaco”.
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