SCILINGO ACENTÚA SU PROTESTA
Lo aseguró la esposa de Scilingo, María Marcela Vallés, en una carta enviada al embajador argentino en España, Carlos Bettini. Según la misiva, la mujer responsabilizó al diplomático por el “previsible deterioro físico y mental” que pudiera sufrir su marido a partir de hoy, cuando deje de tomar líquidos. También le reclamó que defienda el cumplimiento de los tratados internacionales para liberar al represor.
El 10 de diciembre pasado, Scilingo inició una huelga de hambre en la prisión de Alcalá-Meco (Madrid) para evitar el juicio que se iniciará el viernes próximo.
Ese día, la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional comenzará a ventilar las pruebas en su contra por los delitos de genocidio, terrorismo y torturas cometidos durante la última dictadura militar argentina.
Voceros del penal señalaron que, hasta fines de diciembre, Scilingo no había presentado “ninguna anomalía en su salud”. El juicio podría durar dos o tres meses, al término de lo cual (se estima) la Fiscalía pediría para el ex capitán de navío una pena de 6.626 años de cárcel por genocidio en concurso con 30 delitos de asesinato, 93 de lesiones, 255 de terrorismo y 286 de torturas.
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