SCILINGO IGNORÓ AL TRIBUNAL QUE COMENZÓ A JUZGARLO AYER
Tambaleándose y sin contestar las preguntas del tribunal, el ex represor Adolfo Scilingo se negó ayer a declarar en la primera sesión del juicio que le inició la Audiencia Nacional española por genocidio, terrorismo y torturas durante la última dictadura militar.
En 1995, Scilingo confesó haber lanzado al mar a 30 secuestrados de la Esma, en los llamados “vuelos de la muerte”. Dos años después repitió esos dichos ante el juez español Baltasar Garzón.
De 58 años y en huelga de hambre desde el 8 de diciembre, el ex capitán de corbeta ingresó a la sala del juicio con los ojos cerrados y arrastrado por dos uniformados. El centenar de periodistas y familiares presentes mantuvo la sensación de que estaba actuando ya que los informes médicos ordenados por el tribunal afirmaron que estaba débil pero lúcido.
Cuando el presidente del tribunal lo invitó a declarar, Scilingo siguió con su cabeza hacia atrás, sobre la silla en la que lo habían depositado los agentes. “¿Me está usted escuchando?”, quiso saber el juez. Ante un nuevo silencio, uno de los policías que rodeaban al acusado quiso despertarlo, pero el acusado sólo pronunció: “Me duele la cabeza, no me grite”. Luego pidió la presencia de representantes de la embajada argentina en España.
Ante la actitud de Scilingo de taparse la cara con las solapas de su sobretodo, sin moverse de la silla, la fiscalía solicitó escuchar las confesiones que éste le había hecho a Garzón y por lo que quedó detenido, acusado de genocidio en concurso con 30 delitos de asesinato, 93 de lesiones, 255 de terrorismo y 286 de torturas. Finalmente, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el lunes y anunció que trasladará a la embajada argentina la petición de Scilingo.
La de ayer fue la primera vez que un militar argentino se enfrenta a un tribunal extranjero para ser juzgado, en presencia, por genocidio y terrorismo. “No se está juzgando a mi marido sino a la dictadura militar”, dijo desde Buenos Aires la mujer de Scilingo, María Marcela Vallés.
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