SE ACELERÓ EL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA CHINA
Lejos de la desaceleración que buscaba Pekín, el Producto Bruto Interno (PBI) estimado de China creció en el primer semestre de este año un 10,9 por ciento, la cifra más alta de la última década, algo que despertó temores a un recalentamiento de la economía del gigante asiático y provocó un alza en el precio del petróleo.
El crecimiento fue incluso mayor en el primer trimestre de este año: 11,3 por ciento con relación al mismo período del año anterior, impulsado por el auge explosivo de la construcción. Frente a este escenario, las autoridades temen que la edificación desenfrenada de viviendas, fábricas y centros comerciales pueda generar una saturación de la oferta y provocar una crisis financiera si los empresarios constructores empiezan a incumplir los pagos de préstamos.
Zheng Jingping, vocero de la oficina de estadísticas, advirtió que el gobierno debe frenar los préstamos bancarios y las inversiones en edificios y otros bienes inmuebles si China quiere mantener un “crecimiento veloz y estable” sin provocar inflación.
Inversión excesiva. “La inversión en bienes es excesiva y hay sobreoferta de préstamos. A largo plazo, éstos provocarán inflación”, dijo Zheng en conferencia de prensa. “Por eso debemos prestar mucha atención a los cambios de precios”.
El crecimiento del 11,3% es el más alto para un trimestre desde principios de 1995, según la financiera Lehman Brothers en Hong Kong.
El dato tiene peso para el futuro de la economía argentina, ya que el crecimiento chino es uno de los principales razones por las cuales el precio de los committies -como el petróleo, acero y los derivados de la soja, todos productos que exporta el país- se mantiene elevado con buenas perspectivas a futuro.
Desequilibrios conflictivos. La combinación de crecimiento acelerado y baja inflación da señales conflictivas a los encargados de manejar la economía, opinó Stephen Green, economista del Standard Chartered Bank en Shanghai. “Se acumulan graves desequilibrios, pero lo último que quiere el gobierno es atentar contra el crecimiento. Le gusta el crecimiento acelerado porque genera empleos y apuntala la confianza”, dijo. “Mientras la inflación siga siendo baja, China puede seguir creciendo a este paso general”.
China es la cuarta economía más grande del mundo y mantuvo desde el año 2000 hasta 2005 una tasa de crecimiento anual superior al 9 por ciento, pero fracasó en su intento por eliminar los problemas crónicos tales como sobreinversión, ampliación de la brecha de ingresos, corrupción y daños medioambientales.
Este contenido no está abierto a comentarios

