SE ACENTÚA EL CORTOPLACISMO EN LOS DEPÓSITOS BANCARIOS
El sistema bancario acentuó en lo que va del año su tendencia al cortoplacismo, un fenómeno que, según los analistas, se agudizó por la menor tasa de interés real que las entidades pagan por las colocaciones a plazo fijo (hoy fuertemente negativas) y la dificultad que los ahorristas comunes encuentran para dar con otras alternativas de inversión y de estructura tan simple como la de un depósito.
“En lo que va del año se observa un leve aumento en la preferencia por las colocaciones transaccionales en la estructura de los depósitos”, reconoció un informe del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cedif-Ar), la usina de análisis y seguimiento de esta industria que creó la banca pública y cooperativa tras la crisis.
“Actualmente, más del 50% de los depósitos es float [flotante, en la jerga financiera], un cociente muy superior al 30% registrado en la segunda parte de los años 90 y al 20% que se registra hoy en los sistemas bancarios de Chile y Brasil”, señaló un informe del Banco Río que adjudicó a esa extraordinaria composición del fondeo a la baja que muestran las tasas activas, es decir, las que los bancos cobran por los préstamos y que -en la mayoría de los casos- son muy inferiores a las vigentes durante la convertibilidad.
Según el estudio de Cedif-Ar, $ 52,7 (o 52,7%) de cada $ 100 de terceros que atesoran actualmente los bancos están depositados en cuentas transaccionales (cajas de ahorro, cuentas corrientes), cuando un año antes eran 51,9 de cada 100 y en 2003, 49,8 de cada 100. Según el informe, en octubre, los saldos en cuentas corrientes crecieron un 1,7 por ciento (365 millones de pesos), en tanto que se registró un incremento de los de caja de ahorro de un 0,2 por ciento (32 millones de pesos). El dato muestra que los depositantes son cada vez más renuentes a inmovilizar su dinero.
La tendencia a escapar de los plazos fijos ya quedó evidenciada durante el año pasado, cuando los depósitos habían crecido un 24,48%, esto es, $ 22.500 millones, al pasar de $ 92.000 millones a 114.500 millones. Pero mientras los depósitos a la vista crecieron $ 16.400 millones (32%), las imposiciones a plazo aumentaron tan sólo 6100 millones (15%). Durante este año, la tendencia se acentuó.
El economista y consultor de bancos Pablo Curat sostiene que el cuadro actual es consecuencia directa del creciente divorcio que se registró durante este año entre el comportamiento de las tasas de interés pasivas (la que paga la banca por los depósitos) y la inflación. “Mientras los rendimientos se mantuvieron estables, los índices de precios se dispararon, lo que hizo que, en términos reales, un ahorrista pasara a ser un desahorrista que cede hasta siete puntos al año por mantener su depósito”, dijo.
Curat señala la preferencia de los depositantes al referirse al costo de oportunidad. “Lo que un ahorrista puede perder por salir de un plazo fijo (4%) y pasarse a caja de ahorro (0,25%) es poco en relación con la incertidumbre inflacionaria, lo que opera como un incentivo al consumo o a mantenerse a la expectativa porque la experiencia muestra que las tasas van a tener que subir y, llegado ese momento, lo mejor para el ahorrista es tener las manos libres para aprovecharla o no, pero, en definitiva, poder decidir sin las manos atadas porque inmovilizó sus fondos por largo plazo”, apuntó.
Según Mariano Lamothe, economista del centro de estudios Abeceb, la tendencia a a dejar el dinero en depósitos a la vista refleja la disconformidad de los ahorristas con los rendimientos que les ofrecen y creció “cuando el Gobierno extendió dos veces el plazo mínimo de colocación para los depósitos indexados”, que pasó sucesivamente de 3 a 9 meses y luego llevó a 1 año. “Hoy se trata de un plazo muy largo para un ahorrista minorista. Los únicos depósitos que crecen con ese horizonte de devolución son los institucionales, los que pactan las AFJP que, de esa forma, se cubren de la inflación. Por eso, los plazos fijos a más de un año crecieron en $ 1834 millones (más de un 33%) cuando los depósitos privados totales lo hicieron un 13%, mientras un 38% de esa expansión está explicada por la suba de los fondos colocados en cuentas corrientes”, indicó.
Pese a los riesgos que puede significar para el ejercicio de la actividad bancaria una base de fondeo cada vez más volátil, los analistas entienden que la situación no sólo no los acarrea sino que, además, es funcional para la necesidad de la banca de expandir sus carteras crediticias sosteniendo una oferta de tasas bajas.
“Si bien la liquidez de los bancos cayó del 18 al 13% en el año, el sistema mantiene activos líquidos de riesgo BCRA (pases o letras) por el 35% de la exigencia que pudieran enfrentar, un ratio más que holgado”, afirmó Curat.
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