SE AGRAVA LA VIOLENCIA Y FRANCIA DECLARA EL ESTADO DE EMERGENCIA
Estado de emergencia en Francia y toque de queda en los suburbios, donde la violencia cumple su noche número 13. El primer ministro Dominique de Villepin jamás lo llamó por su nombre pero defendió ayer en la Asamblea Nacional su aplicación durante los próximos 12 días, para devolver el orden y la ley al país.
Si el gobierno se decide a prolongar la medida, necesitarán la aprobación legislativa del proyecto, pero ahora los prefectos (alcaldes) pueden disponer su aplicación inmediata.
Por primera vez en más de 20 años, el presidente Jacques Chirac adoptó la decisión en el Consejo de Ministros, convocado especialmente al mediodía de ayer, ante la continuación del estallido social en más de 300 ciudades francesas. El Consejo volverá a reunirse antes del fin de semana para evaluar la situación.
El decreto está basado en la ley del 3 de abril de 1955, que instituyó en la guerra de Argelia el estado de emergencia.
Esta ley autoriza la imposición del toque de queda, que se aplicará desde la primera hora de hoy en las zonas donde los jóvenes excluidos en rebeldía han desencadenado una ola de violencia, que se expande por contagio en los barrios más desfavorecidos del país.
Después de otra noche con 1.173 vehículos incendiados y 330 personas interpeladas por diferentes hechos de violencia, el presidente Jacques Chirac aseguró que la medida “es necesaria para acelerar el retorno de la calma”. La violencia ya dejó un saldo de 6.060 vehículos incendiados.
Amiens, Orleans y Raincy fueron las tres primeras ciudades donde el toque de queda rige desde las 10 de la noche para menores de 16 años no acompañados. Entró en vigor anoche.
Esta medida de excepción —que fue aplicada por última vez en Nueva Caledonia en 1984— autoriza no sólo el toque de queda en manos de los prefectos sino los allanamientos nocturnos sin presencia de un juez y la incautación de armas por parte de la Policía.
El estado de emergencia permite a los prefectos de los departamentos “prohibir la circulación de personas o de vehículos en los lugares y horas fijadas, de instituir zonas de protección o de seguridad o reglamentar los horarios de personas”.
La excepcional medida otorga al ministro del Interior Sarkozy “el poder de cerrar salas de espectáculos, despachos de bebidas y lugares de reunión y ordenar la entrega de armas”. También le concede “adoptar todas las medidas para asegurar el control de la prensa y las publicaciones de toda naturaleza”. Pero el gobierno no ha previsto hacer uso de esta facultad.
Las violaciones al toque de queda serán penadas con un castigo de 8 días a 2 meses de prisión, más una multa.
En una Asamblea General completa, el primer ministro Dominique de Villepin defendió ayer la aplicación de la emergencia y anunció una serie de medidas para aplicar en los suburbios.
Al mismo tiempo, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, informaba que se aplicaría esta excepcionalidad “mesuradamente” y “no pondría en cuestionamiento la libertad de las personas”.
El gobierno, que redujo la subvención a las asociaciones en los suburbios sensibles, va a desbloquear 100 millones de euros suplementarios en el 2006. Una “solución específica” será encontrada para que cada joven pueda beneficiarse de una formación, de un contrato o de una pasantía.
Incentivos libres de impuestos en 15 zonas francas tratarán de incitar a las empresas a instalarse en barrios sensibles, 20.000 contratos de acompañamientos para el empleo y contratos de futuro serán reservados a las áreas difíciles.
Un tácito acuerdo de buena fe en días difíciles se produjo entre el gobierno y la oposición durante el debate parlamentario. El presidente del grupo socialista en la Asamblea, Jean Marc Ayrault, dijo que “sería indecente” hacer “una operación política” y que “la hora de rendir cuentas llegará”.
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