SE COMPLETÓ LA INSTALACIÓN DE LA RED DE AGUA EN VARADERO SARSOTTI
Desde hace cinco días, 26 familias de Varadero Sarsotti están disfrutando del hecho de poseer agua corriente en sus domicilios. Durante casi 10 años la única alternativa que tenían para el aseo personal, de la casa y para el consumo era recurrir al tanque cisterna que la empresa Aguas Provinciales “debía” llenar diariamente. Vecinos, niños y ancianos se apuraban a cargar sus bidones, baldes y botellas antes de que el agua se acabara. Al día siguiente se repetía el mismo desfile de personas.
Hoy el panorama es distinto gracias al esfuerzo mancomunado del Centro de Acción del Menor y la Comunidad (Camco) y de los propios vecinos. “Cuando empezamos a trabajar con las necesidades de la gente, detectamos que el agua era una demanda eterna de los vecinos, entonces nos propusimos resolver el problema entre todos”, comentó Mariana Fantín, coordinadora barrial del Camco.
La ONG se encargó de comprar el material y los vecinos tuvieron la responsabilidad de realizar el trabajo.”Nosotros quisimos hacerlo por nuestros propios medios pero no podíamos de otro modo, ya que nos salía arriba de 16 mil pesos comprar 400 metros de caños y acá la mayoría de la gente vive del cirujeo. Por eso, estamos muy agradecidos al Camco que nos consiguió los materiales para que realizáramos el zanjeo y las conexiones a las casas”, relató Miguel Ángel Carpensano, quien junto a dos amigos y concuñados trabajó durante enero para concretar el deseo de tener agua corriente en su vivienda.
Al comenzar el año se instaló en la calle principal del barrio el caño maestro y a partir de ese momento cada familia tuvo que trabajar para realizar la conexión a su domicilio. En poco tiempo más, otras 20 familias contarán con el servicio.
Algo cambió
“Antes no teníamos agua nunca; había días que salía y otros que no y uno de los problemas más grandes era que no podíamos darle la copa de leche a los chicos. Ahora cambió todo: hay más higiene y la limpieza es más fácil de hacer”, comentó Mónica, del Camco.
A metros de la sede de la ONG, la almacenera Dominga se sentía reconfortada por el avance que significa para el barrio la llegada del agua corriente. “Antes vivíamos como los animales. Pasaban 15 ó 20 días que no venían a traernos agua. Un señor de acá enfrente que tiene agua de pozo regaba con una manguera para que los chicos se mojaran y pudieran soportar el calor”. Para Dominga, el hecho de abrir la canilla y tener agua potable es “una bendición” porque ahora “nos podemos bañar y hasta regar las plantas y darle agua a los animales”.
Para Cristian, otro vecino del barrio, terminó el peregrinar en búsqueda del agua. “Era una necesidad para nosotros porque antes teníamos que acarrear agua cuando llenaban el tanque o ir de casa en casa pidiendo un poco a los vecinos para poder cocinar”, relató.
Poca presión
Desde el Camco están esperanzados con que la llegada del agua corriente frene los problemas de salud -como parasitosis y diarreas- que ocurren porque “nunca se llevaron a cabo las tareas de mantenimiento, limpieza y control de calidad del contenido del tanque a pesar de que se realizaron los reclamos correspondientes”.
A pesar de que la situación mejoró, los vecinos sufren hoy la falta de presión de agua y aunque no se quejan, lo comentan. “Hoy no sale el agua como la gente realmente quisiera. Se está viviendo lo mismo que cuando la gente sacaba agua del tanque pero con la diferencia que ahora no hay que acarrearla sino sacar agua, en horario de la noche y la mañana -que es cuando sale-, y almacenarla”, comentó Carpensamo.
En este sentido, las 20 viviendas que recientemente fueron conectadas a la red padecen el mismo problema que un sector del barrio en donde tienen agua corriente desde hace años. “A las 6 de la mañana empieza a salir y juntamos en los fuentones porque después se corta por mucho tiempo. Cocinamos con lo que vamos guardando y con lo que nos dan los vecinos”, relató Marta, del comedor comunitario de Cáritas Nuestra Señora de la Costa. Esta voluntaria comentó preocupada que la falta de agua ocasiona problemas de salud en los niños: “Tuvimos muchos chicos con problemas de diarrea y vómito porque ellos mismos nos cuentan que cuando tienen sed van a tomar agua al río”.
Aclaración sobre el parque Garay
El subsecretario de la Producción municipal, CPN Ricardo Saravia, desmintió, con relación a la nota publicada ayer bajo el título “Los piletones del parque Garay reclaman aseo y mantenimiento”, que el agua sea sucia y haya musgo.
Según informó, todos los días se los mantiene con sulfato de cobre y dos bidones de cloro. Además, dijo que los lunes y martes son vaciados por completo, lavados con agua a presión y vueltos a llenar.
Por último, destacó que el color del agua se debe a que es de pozo.
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