SE COMPLICARON LAS LEONAS
Mano a mano. Frente a frente. Argentina versus Holanda. Un clásico jugado con mucha garra, con un tiempo para cada uno de estos equipos, que se tienen mucho respeto y también —¿por qué no?— bronca deportiva. Salió muy luchado, con más situaciones para las europeas. Y al final, por la cuarta fecha del Trofeo de Campeones del hóckey sobre césped femenino, fue empate en cero.
Con este resultado, cuando mañana Las Leonas salgan a enfrentar en el último turno a China, ya sabrán si les quedan chances de clasificarse a la final del torneo. Porque un empate entre Holanda y Alemania en el partido previo las relegaría a jugar sí o sí por el tercer puesto.
A las argentinas les costó elaborar jugadas colectivas en la mayoría del primer tiempo. La presión de Holanda, las imprecisiones de algunas Leonas y el tiempo que tardó Luciana Aymar en engancharse en el partido le jugaron en contra a Argentina.
Fue Holanda el equipo que buscó el partido de entrada, si bien Arrondo amenazó con un desborde y un centro desde la derecha a los dos minutos. Las europeas rotaban muy bien la pelota y Argentina dependía de la seguridad defensiva. Pero a los 8 minutos Hoog encontró espacio y quedó sola ante Antoniska. Para respiro de los hinchas, su remate pegó en el palo derecho.
Holanda continuó al acecho y forzó jugadas de córner corto, su especialidad. Fueron momentos complicados para Las Leonas, pero aparecieron Antoniska en el arco y Rognoni y Stepnik para despejar el peligro.
Argentina se animó un poco a partir de los 25 minutos, cuando pareció que a las holandesas se les había acabado el aire. Entonces generó la situación más clara. Natalí Doreski recibió dentro del semicírculo, se acomodó para su revés y pegó, pero el remate se fue cerca del palo derecho.
La segunda mitad fue diferente, porque Las Leonas cambiaron la actitud y fueron en búsqueda del triunfo con mayor decisión. Apoyadas por los espectadores, llegaron con mayor peligro al área visitante. Tuvieron dos córner cortos. En el primero, Arrondo no estuvo precisa tras un rebote. En el segundo, el palazo de Rognoni se fue desviado.
Las Leonas no se cansaron de atacar, pero no encontraron lo más deseado: el toque final. Ya no dependen de sí mismas para soñar con el título en este Trofeo de Campeones. Pero no hay nada perdido. La mística de Las Leonas demostró que siempre dice presente.
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