SE COMPLICÓ LA SITUACIÓN DE BALZA EN LA CAUSA RÍO III
Sarlenga declaró anteayer a última hora por más de seis horas en el Juzgado Federal de Río IV, y en la audiencia estuvo presente el fiscal adjunto Carlos Stornelli, funcionario judicial porteño designado por la Procuración General de la Nación, luego de una reunión del presidente Néstor Kirchner con Ana Gritti, única querellante de la causa.
Los dichos de Sarlenga, uno de los hombres que rompió el silencio dentro de la estructura de conducción que llevó adelante el tráfico ilegal de armas y proyectiles a Croacia y Ecuador entre 1991 y 1995, “fueron sustanciales”, según fuentes judiciales.
El militar habría confirmado -al igual que el ex director de Administración de Fabricaciones Militares Edberto González de la Vega- que el Ejército tenía mando sobre las fábricas militares y la estructura operativa de la DGFM.
En ese sentido, habría afirmado que los funcionarios de ese organismo y los titulares de las fábricas militares eran designado por el Ejército y no por el Ministerio de Defensa, y que estos reportaban directa y orgánicamente a la Secretaría General de la fuerza, que por entonces era conducida por Balza, actual embajador argentino en Colombia.
Sarlenga habría implicado a los directores de Producción Carlos Franke y González de la Vega; y como interlocutores de Franke, a los generales Raúl Gómez Sabaini, Aníbal Laiño y Ernesto Bossi.
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