SE CREARON 116.847 EMPLEOS EN EL PRIMER CUATRIMESTRE
En los primeros cuatro meses del año, el número de trabajadores en blanco se incrementó un 2,8%, equivalente a 116.847 empleos más que en el mismo período de 2002. El proceso de mejora del mercado laboral se aceleró en abril último, cuando las empresas declararon ante la AFIP un total de 4.341.524 empleados, 69.299 más respecto de los 4.272.225 registrados en marzo. Sólo en el cuarto mes del año, el crecimiento de la ocupación fue del 1,6%, cuando en todo el primer trimestre la tasa había sido del 1,2 por ciento.
Además, y a diferencia de lo ocurrido en los tres primeros meses, cuando avanzaban los planteles de las constructoras y la industria manufacturera, los datos oficiales permiten observar en abril una recuperación también en los sectores de servicios, que son los que concentran la mayor cantidad de trabajadores. En las empresas de este último rubro, las estadísticas del Instituto Nacional de la Seguridad Social (Inarss) muestran que hay 44.344 empleos registrados más con respecto a marzo.
El ritmo más acelerado que presentó la evolución del empleo en abril responde a la mejora de la actividad económica, que, si bien se frenó en la industria, tiene efectos diferidos en el mercado laboral en lo que se refiere a la creación de empleo indirecto en empresas de servicios, relacionado con la reactivación en la construcción y en las fábricas. Entre enero y abril, los números permiten concluir que el aumento de la ocupación se dio a una tasa promedio mensual del 0,7 por ciento.
Luego de la caída del empleo formal por la recesión -hace un año, las tasas interanuales de deterioro estaban en el orden del 13% en el área metropolitana-, a mediados de 2002 el número de ocupados tuvo en primer lugar un amesetamiento, y luego, hacia octubre y noviembre, comenzó a observarse un incipiente crecimiento, tanto en los resultados de la encuesta que realiza el Ministerio de Trabajo mensualmente en el sector privado como en los datos de empleos declarados ante la AFIP.
En abril, el rubro con el comportamiento más dinámico, según las estadísticas del Inarss, fue el que agrupa a compañías de servicios financieros y las de venta de inmuebles, que registró 19.824 empleados en blanco más que el mes previo, con un crecimiento del 4,18 por ciento.
En segundo lugar se ubicó la construcción, con un avance del 3,89% y la generación de 5734 puestos. Si se compara la cantidad de empleos declarados por las constructoras con los que había en diciembre pasado, se observa que este sector recuperó un 14% de sus planteles, lo que aún lo ubica lejos de los niveles previos a la recesión, ya que el año pasado llegó a acumular tasas negativas de variación interanual de casi el 40%. Según los datos del Indec, y a diferencia de lo ocurrido en la industria, en abril la actividad de la construcción tuvo un crecimiento del 6,2%, una de las tasas más elevadas desde que comenzó a percibirse una recuperación.
Por su parte, los servicios de transporte y comunicaciones tuvieron un incremento de su personal del 1,47%, con el registro de 4325 nuevos empleos respecto de marzo. En la industria, el alza en la cantidad de registros fue del 1,11%, con un total de 779.833 puestos, un 5% más en relación con los últimos días de 2002. En el comercio, la recuperación fue más modesta y alcanzó, en el cuatrimestre, el 1,1 por ciento.
Consultado por LA NACION, Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, consideró razonable que, luego de una mejora en la construcción, donde “hay ya bastante evidencia de mayor actividad”, en algún momento aparezca el efecto derrame en otros rubros, concretamente, en los servicios.
Debería ser mejor
El economista evaluó que, con la baja que tuvo en términos relativos el costo de la mano de obra, la elasticidad producto-empleo (medida como la relación que tiene el crecimiento de la actividad con el del mercado laboral) debería ser más alta que la que se estuvo registrando hasta ahora. Y agregó que, si esa relación no es mejor, puede atribuirse al hecho de que, al haber una reactivación, el primer efecto es un reacomodamiento de las jornadas laborales, con recuperación de horas trabajadas por empleado. Una vez normalizado ese aspecto, explicó, sí comienzan a aparecer nuevos puestos.
Una posibilidad es que los números escondan algún proceso de blanqueo de empleados, más que una generación genuina de puestos. Sin embargo, Bour descartó que ello pueda haber ocurrido, habida cuenta de que no existió ningún incentivo normativo para regularizar trabajadores en negro, más allá de casos concretos en los que pueden haber actuado inspecciones oficiales.
Los informes del Inarss muestran también una disminución del salario mensual promedio por trabajador registrado, de $ 1017 a $ 997, lo que estaría indicando no una caída en los ingresos de los empleados ya existentes, pero sí que los nuevos puestos tienen sueldos más bajos.
Además, los números dejan ver que, tal como había ocurrido en meses anteriores, los niveles de ocupación bajaron en las empresas grandes, de entre 1500 y 5000 trabajadores, en tanto que aumentaron en las de otros tamaños. Pero tampoco son las pequeñas firmas las que más avanzaron en la creación de puestos; en rigor, las que ganaron participación en el total de la torta son las empresas que registran entre 100 y 1500 empleados.
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