SE DEMORÓ LA LICITACIÓN DE LAS OBRAS DEL TREN BALA
La licitación para seleccionar al grupo constructor del ambicioso proyecto del “tren bala” a Rosario y Córdoba registró su primera demora al no cumplirse con el plazo previsto para la precalificación de los consorcios oferentes.
Tras haber recibido a fines de julio los sobres con los antecedentes de los grupos interesados, el Gobierno había establecido que para el 15 de agosto se iban a dar conocer los resultados de la precalificación de oferentes.
Ayer no hubo comunicación oficial alguna y los funcionarios que llevan adelante el proceso licitatorio le informaron a los competidores que la precalificación fue postergada hasta fin de mes.
Ahora los consorcios que buscan quedarse con el millonario negocio del primer tren de alta velocidad de Latinoamérica aguardan la resolución de Transporte con la nueva fecha en que efectuará la evaluación oficial de los “pergaminos” técnicos y económicos de cada grupo.
La pelea por el tren bala —que unirá inicialmente Retiro con Rosario e implicará una inversión de casi US$ 1.000 millones— quedó planteada entre tres grupos que lideran compañías europeas y que llevan como socios a operadores ferroviarios y constructores locales.
Uno de los consorcios está encabezado por el grupo francés Alstom y tiene como socias a la española Isolux y a las locales Iecsa (del grupo Macri) y Emepa.
Otro grupo lo integran las españolas CAF y la constructora OHL, que controla la concesión de la autopista Richieri-Cañuelas, más la local Chediak.
El tercer grupo lo lidera la alemana Siemens —proveedora del subte y en juicio contra el Estado por la anulación del contrato de los DNI— que se asoció con Electroingeniería y Confer.
Según el pliego, los oferentes tienen que demostrar una facturación anual superior a los $ 500 millones y un patrimonio neto del último trienio no inferior a los $ 300 millones.
Los precalificados pasarán a la segunda instancia donde se definirá quién realiza los estudios técnicos y el proyecto ejecutivo. Luego vendrá la apertura del sobre 3 para seleccionar la mejor propuesta económica para la ejecución de la obra.
Deberán financiar —como mínimo— el 50% de las inversiones.
Las obras —que deberían arrancar a principios de 2007— quedarán para el que ofrezca la tasa más baja y el plazo más largo.
El repago de todas las obras quedará a cargo del Estado y se cubrirá con recursos presupuestarios, créditos externos y un fondo que se creará con la venta de terrenos y bienes ferroviarios.
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