SE DERRITEN LOS HIELOS ANTÁRTICOS
Un estudio científico de la NASA confirmó que los glaciares antárticos se derriten más rápido y aceleraron tres veces su marcha hacia el mar debido al recalentamiento climático. El fenómeno podría aumentar el nivel del mar y causar graves daños ambientales.
En noviembre del año pasado, desde la nave Terra, la NASA constató que la barrera de hielo Larsen —freno de los glaciares Hektoria, Green y Evans— retrocedió más de 40 kilómetros en sólo seis años.
La aceleración de los glaciares aumentó luego de un gran desprendimiento sufrido por esa misma barrera de hielo en febrero y marzo de 2003.
Las barreras como la de Larsen son densas plataformas de hielo, alimentadas por los glaciares que flotan alrededor de la Antártida. Su función es frenar el derretimiento del hielo de los glaciares. Sin ellas, los gigantescos ríos helados entregarían más agua a los mares.
“Es como si a una botella se le sacara el corcho; el glaciar empieza a actuar como un chicle, se estira y finalmente se afina”, dijo gráficamente ayer a Clarín el glaciólogo Pedro Skvarca, miembro del Instituto Antártico Argentino.
Skvarca y otros científicos indicaron hace dos años que la velocidad glacial aumentó de dos a tres veces en la Antártida. Esa conclusión fue publicada en Geophysical Research Letter (GRL), en un informe firmado por el glaciólogo argentino junto a los científicos Ted Scambos y Nennifer Bohlander, de la Universidad de Colorado (NSIDC), y Chris Shuman, de la División Hielo y Océanos de la NASA.
El riesgo de la rotura de las barreras de hielo que frenan la caída de los glaciares del continente antártico en el mar también había sido señalado en marzo de 2003 por el National Snow and Ice Data Center.
Esa entidad atribuyó el fenómeno a un fuerte recalentamiento climático en la región, estimado en 0,5 grado cada diez años; una tendencia al calentamiento que se mantiene desde el año 1940. En el mismo mes el calentamiento de la Tierra hizo que una gigantesca masa de hielo de 3.250 kilómetros cuadrados se desprendiera de la Barrera de Larsen, en la costa este de la Antártida.
Skvarca señaló que, al repetirse episodios como la destrucción de Larsen, el desastre ecológico sería mayúsculo. “Por ejemplo, si ocurre con las barreras de Hielo Ross o Filchner-Ronne, debido al calentamiento”, comentó.
Para Ted Scambos, otro de los científicos que estudió el fenómeno de calentamiento que afecta a los glaciares antárticos, “estos nuevos datos nos dan la posibilidad de vigilar antes de que las consecuencias sean serias. Si bien hasta ahora no observamos evidencias inmediatas de la ruptura de las otras barreras mencionadas, todo lo que hemos visto hasta ahora ocurrió más rápido de lo esperado. Las grandes barreras de hielo de la Antártida podrían tener efectos reales en la tasa de aumento del nivel del mar”.
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