SE DERRUMBÓ UNA CASA QUE HABÍA QUEDADO RESENTIDA POR LA INUNDACIÓN
Apenas comenzó a soplar el viento que traía la tormenta del viernes, América Centurión (52) sintió un fuerte ruido en el comedor de su casa y vio como caían las rajadas paredes y parte del techo.
La vivienda ubicada en barrio San Lorenzo, había quedado totalmente bajo agua durante la inundación y cuando el río se retiró, dejó la estructura seriamente resentida.
A sólo dos meses del descenso de las aguas, América perdió a su marido. Francisco Flores murió el 24 de julio de 2003 por problemas de salud y hoy integra una de las listas con denuncias realizadas por organismos de derechos humanos, como uno de los santafesinos fallecidos por los efectos colaterales de la tragedia.
América vive con su hijo Exequiel (22), su nuera Soledad (17) y dos nietos de 3 y 4 años. Sólo recibe una pensión y su hijo no tiene trabajo. El Ente de la Reconstrucción le pagó 2.000 pesos por los daños en su vivienda, pero el dinero no alcanzó para repararla.
El caso de América no es el único en el barrio. Muchos de los vecinos que fueron ayer a ayudar a sacar los escombros, temen que en sus viviendas ocurra lo mismo.
En 3 de Febrero y Solis, Carmen mostraba esta mañana las rajaduras que tienen las paredes y la losa de su casa, donde vive con su padres y tres chiquitos.
En la casa 161, ubicada en 3 de Febrero y Pasaje sin Nombre, Estela Maris exhibía angustiada los daños que tienen las vigas de soporte del techo de su comedor.
Todos se quejaron porque el resarcimiento no alcanzó para volver seguras la habitabilidad de las casas dañadas.
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