SE DESBARRANCÓ UN MICRO EN BARILOCHE Y MURIÓ UN CHICO
Una visita al cerro Catedral, la excursión más deseada por los estudiantes que llegan a Bariloche en viaje de egresados, se transformó en un drama cuando un micro que transportaba a 39 chicos se desbarrancó ayer en el camino de acceso al centro invernal.
En la caída murió Darío Cocha, un chico de 18 años, y el resto de los pasajeros sufrió heridas de distinta gravedad. Anoche nueve de esos chicos permanecían internados, ya fuera de peligro.
Si bien todavía no se sabe que fue lo que pasó, algunos chicos dijeron que el chofer del micro, José Mardonez, iba demasiado rápido. Por eso habría mordido la banquina y perdió el control. Otros creen que hubo un desperfecto mecánico. Mardonez le aseguró a un bombero que participó del rescate que: “Lo último que recuerdo es que se me puso duro el volante.”
El micro cayó unos 50 metros dando tumbos por una ladera empinada y quedó enganchado en un sector de poca pendiente. Esto impidió que siguiese cayendo hasta un camino de tierra ubicado unos 70 metros más abajo, o bien que llegase más lejos, hasta el fondo del cañadón, por donde corre el arroyo La Cascada.
Marcelo Miocevich, oficial bombero a cargo del rescate, consideró “un verdadero milagro” que las consecuencias de la caída no hayan sido peores. El secretario de Turismo de Río Negro, Omar Contreras, presente durante el rescate, dijo a Clarín que la empresa que transportaba a los estudiantes es “Winter Pro” de Estrella—Cóndor, y que el micro con una inscripción de la empresa “Grupal Next”, habría sido contratado a la operadora Lauquén. Pero hasta anoche esta cadena de contrataciones no había recibido confirmación oficial. Y el socio gerente, de Grupal Next, Edy Gold, desvinculó a su empresa del incidente y dijo que el nombre en el micro sólo aparece como una publicidad.
Todo ocurrió después del mediodía a unos 3,5 kilómetros del acceso a la playa de estacionamiento del Catedral. El micro transportaba a 39 estudiantes de las escuelas Artigas y Media 10 de San Fernando y Tigre. Marcelo Bearzi, un trabajador de la construcción que transitaba desde el cerro hacia Bariloche, lo vio caer. “Iba girando en una curva cuando vi que entre los árboles caía algo grande envuelto en una nube de polvo”, contó a Clarín.
En pocos segundos llegó al lugar. “El micro había perdido el techo y quedó volcado en medio de los árboles, y algunos chicos empezaban a saltar afuera”.
Con Bearzi llegó una patrulla. Con el criquet de la camioneta F100 de Bearzi la Policía y un grupo de turistas chilenos, entre ellos una enfermera, comenzaron a liberar a los 3 chicos atrapados entre la carrocería.
El trabajo de los rescatistas fue complicado. Atendieron a los heridos en la ladera, rodeados por escenas de histeria y dolor, y tuvieron que trepar para llevar las camillas hasta las ambulancias.
El micro se despeñó unos 300 metros más arriba de “la Curva de la Herradura”, donde el asfalto da un giro muy cerrado a la derecha y tiene una fuerte pendiente. El serpenteante “Camino Carlos Bustos” que lleva hasta Villa Catedral es un camino de cornisa que no tiene guarda rail ni cartelería que indique que se acerca una curva.
En el sector donde ocurrió el accidente muchos se detienen para observar las pistas de esquí. Por ese motivo Bearzi y algunos de los rescatistas pensaron que el chofer quiso parar sobre la banquina para que los chicos disfrutaran de esa vista, y que el terreno cedió provocando la caída. Pero los chicos negaron que el micro se hubiese detenido.
Julio Sosa, de 17 años, recibió a Clarín tendido en la cama 8 de la sala de hombres del Hospital Zonal Ramón Carrillo. Fatigado y con una venda cubriéndole un corte en la ceja derecha, Julio dijo que el micro “estaba en movimiento” cuando cayó por el barranco. “Dimos como 5 vueltas, no terminábamos nunca de caer, fue terrible”, recordó. El coordinador del grupo también aseguró que estaba en movimiento.
Sosa recordó que en ese lugar del camino no iban rápido. Pero a medida que fueron pasando las horas, cuando fueron saliendo de su estado de shock, algunos de los chicos acusaron al chofer de haber conducido demasiado rápido. “Fuimos en el aire todo el camino, ni siquiera tuvo en cuenta que estábamos a mucha altura”, aseguró María, en medio de llantos.
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