SE DESTRABA EL CONFLICTO EN EL CONCEJO: LOS SEIS CONCEJALES JUSTICIALISTAS SE AUTOCONVOCAN
Finalmente, el Concejal Sergio Ripoll será ratificado este martes en su cargo de presidente para el cual fuera designado en minoría por los concejales del piaggismo en una sesión que desató un escándalo institucional.
La ratificación -victoria política del piaggismo- se consigue gracias al voto de los dos ediles con los que cuenta la Agrupación Juan Carlos Nava que modificaron la postura que llevaban adelante -hasta ahora- de desconocer todo lo actuado por el oficialismo.
La convocatoria, que lleva la firma de los concejales Ripoll, Luján, Zuanet, Barbieri, Minetti y Piedrabuena, se refiere a la segunda sesión extraordinaria del año para tratar la integración de la mesa directiva del Honorable Concejo Municipal y la ratificación de la designación del Concejal Sergio Ripoll como presidente del Honorable Concejo Municipal, además de la elección de los vicepresidentes 1º y 2º (asunto 03).
En el asunto 04 se prevé la reconsideración y conformación de las comisiones del Honorable Concejo Municipal.
Un poco de historia
El pasado 9 de diciembre, el Dr. Ripoll pretendió utilizar el doble voto en la sesión preparatoria para la elección de autoridades, lo que fue rechazado por Palo Oliver (UCR), Purgat (PS), Minetti y Luján (PJ Nava) quienes abandonaron la sesión dejando si quórum al cuerpo. Luego de varios intentos de convocatoria, el piaggismo –en minoría y contraviniendo la normativa vigente- eligió al Dr. Sergio Ripoll como presidente para un nuevo período.
Esto generó una polémica con acusaciones cruzadas e intimaciones de por medio que se va a terminar de zanjar mañana cuando el oficialismo reciba los votos de la agrupación Nava para ratificar todo lo actuado.
Victoria del piaggismo
Sin dudas, el voto de la agrupación Nava, significa una victoria polìtica para Piaggio y sus seguidores, habida cuenta de que implica un reconocimiento tácito de que el oficialismo habría hecho las cosas bien y conforme a derecho.
De no ser así, se debería haber exigido una nueva elección de autoridades dentro de la ley –más allá de los acuerdos a los que se llegue- y no la ratificación de la ya electa.
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