SE DISPARÓ UNA TUMBERA Y MURIÓ
La misma arma que había ido a comprar a la villa La Tablada fue la que terminó con su vida. La víctima, de 19 años, había acudido a la zona de bulevar Seguí y Cepeda en busca de una especie de pistolón o tumbera (arma de fabricación casera) que se disparó mientras un clandestino vendedor se la mostraba, impactádole en el cuello y causando así su muerte.
El hecho se registró ayer a la madrugada y, durante la tarde, personal de la comisaría 16ª montó un operativo en la zona sur con el objeto de dar con el responsable de la detonación –en apariencias realizada en forma accidental–, un joven mayor de edad conocido con el apodo de Toto y quien aún no había sido hallado al cierre de esta edición.
A raíz de los primeros testimonios que resultaron contradictorios para la policía, el suceso se presentó oscuro, ya que los investigadores no podían dilucidar a ciencia cierta en qué circunstancias se produjo la muerte de Roque Ramón Cano, un joven de 19 años que habita en la zona de Saladillo. Cerca de las dos de la mañana, el muchacho transitaba por bulevar Seguí y Puente de Hierro –también conocido como Puente Muerto– a bordo de la Zanella 50 que conducía un amigo, de 17 años.
Según fuentes policiales, al principio ese testigo afirmó que mientras ambos iban en el rodado, escuchó una detonación y, al darse vuelta, observó que Cano se agarraba el pecho para luego caer en la calle. Posteriormente, lo levantó para llevarlo al hospital y lo ubicó en el asiento trasero, pero a una cuadras del lugar, en Necochea y Deán Funes, se desplomó en forma definitiva sobre el asfalto y murió antes de ser asistido en un nosocomio.
“Luego empezamos a cotejar esa información con la que nos proporcionaron otros testigos, porque en el momento del hecho había varios muchachos que formaban parte de un grupo y que vieron lo que ocurrió”, señaló el mismo informante policial para luego advertir: “Pero el conductor de la Zanella después rectificó su discurso, tal vez para poder zafar del interrogatorio y no quedar pegado” a la verdadera razón que los había convocado por la zona de La Tablada.
Es que de acuerdo a la segunda declaración del conductor de la moto y compañero de la víctima –testimonio que coincide con las declaraciones que realizó un menor de 15 años ante personal de la Brigada de Homicidios–, había acompañado a Cano a adquirir un arma, transacción que pautaron realizar en bulevar Seguí y Cepeda.
“Pero en el momento en que el vendedor le mostró el arma ésta disparó accidentalmente un cartucho, el mismo que se alojó directamente en la garganta de Cano”, relató la fuente, quien no pudo precisar si se trató de un pistolón o una tumbera, un detalle que todavía no se logró esclarecer.
Luego, el amigo que conducía la moto lo instaló en el asiento de atrás para derivarlo al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y brindarle asistencia médica, pero la víctima no resistió y cayó desplomada a unas cuadras del lugar del hecho.
Posteriormente, personal de la comisaría 16ª y Agrupación de Unidades Especiales (AUE) montó un operativo en la zona de La Tablada con el fin de dar con el responsable directo de la muerte de Cano, aunque al cierre de esta edición aún no había logrado localizarlo. El autor fue señalado como un muchacho mayor de edad y a quien en La Tablada conocen con el apodo de Toto. El hecho es investigado por el juez de instrucción en turno Luis Caterina, quien deberá determinar si el autor quedará imputado por homicidio simple o culposo, en caso de que se demuestre que el hecho fue un accidente y que no existió intencionalidad de matar.
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