Se dispuso situar un destacamento en el hospital Cullen
La medida, que también contempla la presencia permanente de efectivos policiales, fue adoptada a la luz de los hechos de violencia que se produjeron en la guardia del efector público.
Tal como trascendió en la opinión pública, la muerte de un joven –que había sido baleado en barrio Barranquitas– provocó que familiares de la víctima produjeran sendos disturbios en la guardia del hospital José María Cullen. De hecho, la noticia del fallecimiento suscitó que los propios deudos agredieran a los médicos y patearan las puertas del shock room. Pero eso no fue todo: uno de los familiares se hirió y le tiró sangre a una mujer que se desempeñaba como personal de seguridad.
Ya esta mañana, Miguel González, secretario de Salud de la provincia, manifestó ante la problemática planteada una “profunda consternación”. “Es obligación nuestra tratar de resolver la situación, proteger a la gente porque se han llegado a niveles que complican muchísimo la posibilidad de prestar normalmente el servicio”, sostuvo en comunicación con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13).
En un mismo orden de cosas, el funcionario de la cartera sanitaria hizo hincapié en que “una guardia tiene que tener accesibilidad porque es muy difícil seleccionar entre las personas. Era una constante tener un hospital de puertas abiertas. Hemos tenido que aprender muchas cosas. Entre ellas que nuestra organización hospitalaria estaba pensada para otro momento y la estructura edilicia de los hospitales –argumentó– está pensada para un momento totalmente distinto de la historia de nuestro país”.
Por la razón mencionada, González consideró que “esto nos exige analizar con mucho detalle esta situación para poder resolver esta cuestión”. De hecho, se dispuso que efectivos policiales trabajen de manera permanente y armar un destacamento. “Son cosas que ponen alguna barrera, sobre todo, a aquellas personas que no entienden que no es posible asistir si el personal trabaja en condiciones de intranquilidad”, esgrimió el secretario.
A su turno, el director del efector público en cuestión, Roberto Chito, recordó que en los últimos tiempos se restringió “la permanencia de los familiares fuera de los horarios de visita. Nos faltaba la otra pata: tratar de mantener un hospital seguro. Eso dependía de la gente de Seguridad y de la Policía específicamente”.
Una vez que la situación logró “estabilizarse”, “de un momento a otro no tuvimos más esa presencia policial. Volvimos a pedir la participación de ellos. Se repitió esta situación. Se fue relajando el control y llegó un momento en el que no hay episodios como los que estamos viviendo ahora”, sostuvo el profesional. Habida cuenta de lo acaecido en las últimas horas, “volvemos a requerir la ayuda de los especialistas. Por suerte, logramos tener la posibilidad una unidad permanente dentro del hospital”, subrayó Chito.
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