SE DUPLICÓ EL CONSUMO DE DROGA DURANTE LOS ÚLTIMOS CUATRO AÑOS
El secretario de Programación para la Prevención de la Drogadicción de la Nación, José Granero, advirtió que en los últimos cuatro años se duplicó el consumo de droga en la Argentina y reveló que el contacto con estupefacientes ya se está dando en niños de tan sólo 8 años de edad.
El funcionario estuvo en Rosario para participar de las Primeras Jornadas de Formación de Asistentes en Adicciones. En ese marco, La Capital diálogo con Granero sobre las cifras oficiales que su repartición dará a conocer en los próximos días con datos de todo el país.
-¿Cuáles son los resultados que maneja en forma extraoficial, pero que son datos precisos?
-Estos informes preliminares revelan un incremento en el consumo de droga que ubica a la Argentina en los primeros niveles de Latinoamérica. Los datos sirven para confirmar que nuestro país es un lugar pleno de consumo.
-¿Se duplicó en los últimos 4 años el consumo?
-Sí, estamos cerca de estos índices.
-¿Se redujo la edad de inicio a las adicciones?
-Antes los jóvenes comenzaban con los inhalantes a los 13 años, ahora aspiran pegamento a los 8 años y esto es producto también de la degradación social que vivió el país, que ha generado grandes índices de pobreza, situación que repercute tanto en la capa social más baja como en la clase media.
-¿Es fácil acceder a cualquier tipo de droga?
-En el caso de los pegamentos se está tratando un proyecto en el Senado de la Nación para que se controle la venta a los menores, se fijen normativas y se venda en los locales específicos. Es accesible llegar a consumir “paco”, que se vende a un peso la bolsita y es el residuo del residuo de la pasta base. Esta sustancia está compuesta por químicos más los elementos que se le agregan para darle forma y provoca daños cerebrales en tres meses.
-¿Usted está de acuerdo con la despenalización de las llamadas “drogas blandas”?
-Absolutamente en desacuerdo. Despenalizar las drogas es agregarle otro gran inconveniente a la mortalidad que está generando el tabaco y el alcohol en todo el mundo. Lo grave de creer que despenalizando solucionamos la adicción, es no darse cuenta de que se quita al Estado su rol para actuar en las medidas de atención del adicto, como la actuación de un juez para enviar a un adicto a un centro especializado para que se cure .
-En este estado de cosas, muchos piensan que sólo se criminaliza el consumo en vez de tomar la adicción como un problema social ¿Cuál es su punto de vista?
-El adicto es un enfermo. El sistema de atención está desatendido, hay una demanda que ni el Estado ni las ONGs pueden satisfacer. Es un mapa de la realidad a tener en cuenta cuando se habla de la despenalización. Es decir, la demanda está absolutamente incontenida, en muchos casos por carencia de prestadores y en otros, porque el Estado no da abasto o porque la demanda está oculta.
-¿Cuánto invierte el gobierno en atender un drogadicto?
-Tenemos en la secretaría un presupuesto escaso de 11 millones de pesos y ya pedimos incremento. Pero en un estudio en conjunto con comunidades terapéuticas comprobamos que el 80 por ciento de los adictos en tratamiento son atendidos en hospitales públicos y en instituciones subsidiadas por el Estado.
-¿En la actualidad se ve al tema de la droga desde lo policial o desde lo social?
-Ni una ni otra; el abordaje es en conjunto. No se puede ignorar la degradación de la sociedad argentina y las carencias que generó la exclusión con la aplicación de políticas neoliberales.
-¿La policía es parte del problema o de la solución en la lucha contra la droga?
-Resulta temerario unificar criterios. Puede haber casos de excepción. Hay policías buenos, regulares y malos. Con el tiempo hay que lograr erradicar los malos de la mano de la Justicia.
-En los operativos policiales se pasó de gramos a kilos incautados y hoy se decomisan toneladas de marihuana y cocaína ¿Cómo explica este fenómeno?
-Los índices de incautación del 2004 nos hacen proyectar que se superarán los decomisos realizados durante el 2003, hasta incluso duplicarlos. Esto es producto del incremento del tráfico, porque hay mayor producción y también porque hay más eficiencia.
-¿Por qué un pueblo empobrecido tiene cada vez más adictos?
-La droga de máxima pureza no se vende en la Argentina sino en Europa por su valor en el mercado. Somos un país pobre, pero con drogas legales como el alcohol y el tabaco. La cerveza cuadruplicó su venta en la última década.
-¿Existen carteles de narcotraficantes en el país?
-No, hay bandas que están conectadas con carteles de otros países, como Colombia. No me atrevería a hablar de un cartel argentino.
-¿Dónde estamos parados en materia de lavado de dinero y en el supuesto nexo entre política y narcotráfico?
-En el tema sobre el lavado de dinero se ha hecho lo posible. Pero con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, vamos a integrar una comisión para atacar el lavado. Es muy preocupante y es el punto donde hay que hacer mayor hincapié porque hoy por hoy con la debilidad que tuvo el Estado se les ha permitido dominar un negocio en superioridad de condiciones por el poder económico que tienen, pero se les dificulta blanquear las ganancias.
-¿Cómo visualiza el auge en el consumo de éxtasis?
-Es una de las preocupaciones más grandes que tenemos, porque es la droga de síntesis que más avanza en Argentina. No se necesita de una planta de marihuana o una hoja de coca, sino que se parte de un antigripal de venta legal y en un laboratorio se cambia la molécula química.
-¿Cómo está ubicada Rosario en el ránking de ciudades con población adicta a algún estupefaciente?
-Rosario no es la más alta del país. Los problemas más graves son Capital Federal y el conurbano bonaerense. El mayor consumo se lo llevan las drogas de venta legal y las ilegales como marihuana y cocaína, en ese orden.
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