Se duplicó el impacto del “impuestazo” a los autos cero kilómetro
La aplicación de Impuestos Internos para unidades de más de $170.000 quedó retrasada por la inflación y hoy afecta al 17,3% de la venta de autos nuevos.
A menos de cumplir un año de su implementación, durante este año se duplicó el impacto del incremento de impuestos internos a la venta de automóviles nuevos.
En diciembre de 2013, la suba del impuesto afectaba en términos relativos al 8,9% de las unidades patentadas, mientras que el mes pasado alcanzaba al 17,3%, según un estudio de que realizó la consultora Abeceb.
La modificación a la Ley de Impuestos Internos que sancionó el Congreso el 18 de diciembre de 2013 establece que todos los automóviles cuyo precio de fábrica está entre $170.000 y $210.000 deben pagar un impuesto del 30%. Y para los que superan los $210.000, 50%.
En la práctica, la imposición recae en unidades con un precio al público de $240.000 para la primera categoría y de $295.000 para la segunda.
El “impuesto a bienes de lujo”, tal como lo había caracterizado el kirchnerismo, ahora impacta sobre modelos de gama media dado que los rangos de aplicación no se han actualizado. La devaluación del tipo de cambio de fines de enero y el avance de la inflación hicieron que cinco modelos comenzaran a pagar.
De acuerdo con Gonzalo Dalmasso, economista coordinador de estudios del sector automotriz de Abeceb, “en 2013, 119 de 202 pagaban impuestos internos, mientras que ahora esa relación es de 124 a 180”. La caída en las ventas produjo que unos veinte modelos se dejaran de comercializar regularmente en el país: salieron de oferta o se trabajan “a pedido”.
El cóctel de devaluación, inflación y nuevo impuesto elevó considerablemente el valor de algunas unidades. Por ejemplo, el Ford Focus III pasó de $203.300 a unos $370.000. O bien, el precio de la Honda CRV subió 149%, de $322.000 a $801.000.
La iniciativa prácticamente eliminó la demanda de vehículos de gama alta. Las estadísticas de patentamientos de la Asociación de Concesionarios (Acara), muestra que entre enero y noviembre la venta de modelos de Audi, Jeep, BMW y Dodge cayó entre 75 y 84 por ciento.
Fuente: La Nación
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