SE ELEVÓ A LA JUSTICIA EL SUMARIO DEL CHICO APUÑALADO
El informe policial acerca de los hechos que culminaron con un menor de 13 años apuñalado y gravemente herido por otro chico en las calles del barrio Santa Rosa de Lima ya está en manos de la Justicia de Menores.
El relato del cruento suceso que el último fin de semana tuvo como protagonistas a dos adolescentes cuyas edades no superan los 14 años, permitiría imaginar que el ataque tanto tuvo de gratuito como brutal.
Lo que se sabe hasta el momento es que la noche del sábado víctima y victimario tropezaron circunstancialmente ante las puertas de un kiosco ubicado en los aledaños de pasaje Donet y Arenales.
El niño Leonel Ortiz (13) hacía un mandado cuando -por esas inexplicables rivalidades que a veces surgen entre los chicos de un mismo vecindario-, comenzó a insultarlo, quien sería su agresor.
Leonel habría advertido que ese vecino que lo amenazaba y agredía verbalmente portaba un cuchillo, entonces, sólo atinó hacer lo que aconsejaban las piernas y desesperadamente echó a correr en dirección a su casa.
En esas circunstancias el perseguido caería en la vereda para quedar a merced del perseguidor que arma en mano se arrojó sobre él. Lo que sugieren las heridas del chico permiten imaginar la ferocidad del agresor.
Los médicos que examinaron a la víctima dejaron constancia de esa profunda puñalada que lo alcanzó en el flanco izquierdo, provocándole una herida que obligaría a la práctica de una urgente intervención quirúrgica en el hospital Orlando Alassia, pero también dieron cuenta de otras lesiones menores, como heridas cortantes en brazo y hombro izquierdo.
Esas lesiones sugieren que el menor de los chicos se debatió desesperadamente intentando eludir las puñaladas, mientras que el otro, empecinadamente buscaba herirlo en el cuerpo, como enseguida habría de ocurrir.
El caso es que ahora, cuando las actuaciones sumarias están en manos del juez, el estado del herido -eso dicen las fuentes médicas-, se halla en franca evolución, mientras que el agresor -por su edad, inimputable-, permanece alojado en una de las dependencias de la URI.
Esa privación de la libertad dispuesta por la Justicia tendría un carácter preventivo -dijo otra de las fuentes consultadas-, para evitar otras derivaciones indeseables a ese brote de violencia.
La finalidad de esa medida, en concreto, sería la de sustraer al chico del vecindario que comparte su familia con la familia del menor agredido, y eso sería así hasta que definitivamente la Justicia decida sobre el tratamiento que darán al agresor, un chico que evidentemente, sufre serios problemas.
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