SE ENAMORABA DE PROSTITUTAS Y AL SER RECHAZADO LAS ASESINABA
Un plomero que vivía apaciblemente con su esposa y dos hijos en una casita de la ciudad de Santo Tomé resultó ser un brutal asesino que ayer, al ser detenido por la policía, confesó ser el autor de los crímenes y mutilaciones de dos jóvenes prostitutas de la zona a las que posteriormente enterró en campos vecinos. Y que también había cavado otras dos fosas para enterrar a futuras víctimas.
El escalofriante caso comenzó a develarse el mediodía de ayer cuando un hombre que denunció que su hija, Cecilia Fernanda Correa, de 24 años, había desaparecido en las últimas horas. El hombre dijo que la joven ejercía la prostitución en el cruce de las rutas 19 y la autopista Santa Fe-Rosario. Así las cosas, desde la comisaría 23ª se encomendó a una patrulla que recorriera las zonas habituales en las que las prostitutas suelen estacionarse con sus clientes. Por eso el móvil se internó en algunos caminos vecinales y zonas aledañas. En esa búsqueda los efectivos se sorprendieron cuando bajo un añoso ombú detectaron tierra removida en un recuadro similar al de una tumba. Tras dar intervención a la Justicia se ordenó cavar en el lugar y quedó al descubierto el macabro hallazgo. Allí estaba el cuerpo de la joven desaparecida a con su cabeza seccionada.
Los policías no habían salido del estupor cuando a cien metros de allí descubrieron otra fosa, en este caso abierta, lo que alertó a los investigadores de que se podría estar frente a un asesino serial.
La joven Correa era vecina del lugar donde trabajaba y también de donde apareció su cuerpo. Por eso, indagando a los lugareños, los pesquisas supieron que la chica era frecuentada por un hombre que se desplazaba en un Renault rojo o en una bicicleta de idéntico color. Así llegaron hasta San Luis 3550, en Santo Tomé, donde no sólo encontraron ambos vehículos sino que también se toparon con Esteban Eduardo Condado, de 61 años, quien sin ofrecer resistencia y en presencia de su familia se quebró y empezó a contar la horrenda historia en la que está envuelto. En el lugar, los investigadores secuestraron un cuchillo de 20 centímetros de hoja que podría ser el usado para degollar a Correa, y una pala con la que habría cavado las tumbas.
Ya en Jefatura, y ante el fiscal en turno, Condado no sólo confesó haber matado a Correa sino también a otra muchacha. E indicó el lugar donde la había enterrado tiempo atrás.
En un camino vecinal lindero a la ruta 19 y bajo unos arbustos hallaron una tumba sobre la que había una cruz de madera y un ramo de flores. Tras excavar, los policías se toparon con el segundo cadáver. Aunque hasta anoche el cuerpo no había sido identificado, la policía sostiene que podría ser el de Florencia Abalos, una prostituta de 19 años que trabajaba en la misma zona que Correa y sobre quien había un pedido de averiguación de paradero desde hace unos cuatro meses.
En la saga de hallazgos, y a cien metros de la tumba de Abalos, los agentes vieron otra fosa abierta. Al respecto, trascendió que el homicida admitió prepararlas premeditadamente por si otras mujeres actuaban como las dos víctimas fatales. Es que Condado dijo que se enamoraba de las chicas, y como ellas no lo correspondían y lo rechazaban, decidía matarlas y enterrarlas para luego llevarle flores.
La policía cree que el raid homicida de Condado se limitó a las dos infortunadas jóvenes, pero el juez Eduardo Giovannini ordenó un rastrillaje en procura de detectar otras tumbas.
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