SE ENDURECE EL CONFLICTO ACEITERO EN SANTA CLARA
El conflicto salarial en la planta Santa Clara de Molinos se profundizó luego de que la empresa contestara con un despido al paro de 48 horas iniciado por los trabajadores nucleados en el Sindicato de Aceiteros de Rosario. Si bien la huelga se iba a extender hasta la noche de hoy, no se descarta que durante la asamblea que mantendrán por la tarde los trabajadores decidan prolongar la medida de fuerza.
El abogado de los trabajadores aceiteros, Horacio Zamboni, confirmó ayer el fracaso de una reunión que iban a mantener representantes de la empresa y el gremio en el Ministerio de Trabajo. “La empresa no se presentó y la cartera laboral no volvió a convocar a otra audiencia”, dijo.
Según explicó el letrado, Molinos justificó la ausencia en la inexistencia de condiciones para negociar, por entender que los trabajadores habían tomado la planta ubicada sobre la avenida Uriburu. De hecho, la empresa denunció en un comunicado que miembros del sindicato bloquearon los ingresos a la planta con cadenas y candados, así como agresiones a los empleados de seguridad.
Zamboni rechazó las acusaciones y explicó que una inspección de la Secretaría de Trabajo provincial, a pedido de la cartera laboral de la Nación, no había constatado que la planta estuviera tomada. “Molinos hizo una falsa denuncia y el sindicato iniciará las acciones pertinentes”, dijo.
Las discusiones entre el gremio y la empresa aceitera se iniciaron a fines del año pasado. Los trabajadores reclaman un aumento de 600 pesos en el salario inicial, para llevarlo a 1.950 pesos, un nivel compatible con el cálculo del salario mínimo, vital y móvil según los parámetros de la ley de contrato de trabajo.
La contraoferta de Molinos fue un aumento de 300 pesos, más una suma no remunerativa de 25 pesos. La propuesta fue rechazada por los representantes sindicales. Una gestión del Ministerio de Trabajo para que la empresa sume otros 25 pesos no tuvo eco.
EL TECHO DEL 19%
En la discusión se juega también la pauta oficiosa que fijó el gobierno para negociar aumentos salariales, del 19%. “Esa pauta no la cumple nadie, ni los gremios que son sus amigos, pero lo que busca Trabajo es dibujar un número para engañar a la gente e inducir a la baja general de los salarios”, dijo el abogado.
El mes pasado, los trabajadores de la planta Santa Clara llevaron adelante un paro de 24 horas en apoyo de su reclamo salarial pero, sobre todo, para demandar a la cartera laboral a habilitar la paritaria con la empresa.
En ese momento, el gobierno dictó la conciliación obligatoria, que venció el lunes, cuando el gremio retomó las medidas de fuerza.
La empresa se mostró “sorprendida y preocupada” por esta decisión. “En un contexto en el cual Molinos está realizando importantes esfuerzos para acompañar al gobierno para garantizar la estabilidad de precios de los principales productos de la canasta básica, demandas de incrementos salariales del orden del 38%, como la última pretensión del sindicato, los ponen en riesgo”.
Según los cálculos del gremio, la incidencia del aumento salarial reclamado en los números de la empresa es menor al 1%.
Desde la mañana de ayer, los 200 operarios de Santa Clara se apostaron al frente de la planta, a la espera de los resultados de la negociación en Buenos Aires. Pero lejos de llegar a una conciliación, el conflicto se agravó con las denuncias gremiales sobre el envío por parte de la empresa de un telegrama de despido sin causa.
Para Molinos, el sindicato rompió un compromiso de no realizar medidas de fuerza hasta la reunión programada para la tarde de ayer. Y reclamó que los responsables sindicales y las “autoridades competentes” hagan “respetar el estado de derecho”.
Para Zamboni, “el objetivo de la empresa, avalada por Trabajo, es fijar el salario mínimo vital y móvil en la línea de pobreza y no en los 2 mil pesos que marca la ley de contrato de trabajo”.
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