SE ENTERÓ QUE DEBÍA ONCE MIL PESOS CUANDO PIDIÓ UN CRÉDITO
El reclamo corresponde a la Asociación para el Crecimiento y Desarrollo de los distritos Monte Vera y Arroyo Aguiar. Acredema es una entidad que otorga crédito, cuyo destino es la recuperación o fortalecimiento de actividades económico-productivas existentes en la zona de influencia. Según se supo, se trata de una institución que tiene los balances al día y su trabajo es de gran ayuda para la comunidad.
El error de Ponce fue hacer el cambio de domicilio a Monte Vera, para sacar el carné de conductor. Ese movimiento hizo que figure en el padrón electoral del distrito, donde a su vez había un homónimo.
Para el presidente comunal de Monte Vera, y presidente de Acredema, Rubén Gatto, sólo se trató de una confusión, porque al José Ponce que tomó el crédito en 1998, “lo chocó un auto sobre la ruta hace 1 ó 2 años”, y murió. Vivía en la zona costera, del distrito Monte Vera y tenía aproximadamente 50 años. Ahora “la deuda está caduca” explicitó Gatto.
Demanda por daños
A pesar de las aclaraciones, existe un expediente en el Juzgado Civil y Comercial de la Octava Nominación, en el que la abogada del damnificado, la Dra. Gimena Plantón, aseguró que “existen 3 pagarés de 2002-2003, que llevan como datos personales del deudor únicamente su firma. Ni siquiera había un número de documento o aclaración de firma”.
La apoderada de Acredema, Dra. Adriana Fuentes, le dijo a El Litoral que “en 1998, cuando se produce la Corriente del Niño, el Ministerio de Ganadería entregó créditos a productores agropecuarios en situación de emergencia o desastre”. El reintegro del monto entregado tenía que ser devuelto a Acredema, pero “en el socorro no se tuvieron en cuenta algunos datos”, argumentó la Dra. Fuentes, que manifestó que “se actuó de buena fe”.
Para los que no devolvieron la plata comenzaron las intimaciones, para lo cual la abogada tuvo que pedir datos de varios de los receptores dinero. Allí fue cuando el José Andrés Ponce que alguna vez llegó a Monte Vera para sacar un carné de conducir, pasó a ser el responsable de la deuda de un José Andrés Ponce que había muerto.
“Acredema no tiene nada que ver, fue una confusión de dos homónimos”, dijo la apoderada, que jura que no obró con mala fe. Un indicativo de ello es que una vez segura del error inició el pedido de levantamiento de la inhibición, el último martes.
De todos modos, la abogada del damnificado piensa “iniciar un reclamo por daños y perjuicios”, contra Acredema, una vez que la inhibición sea retirada.
La decisión de llevar el caso a los tribunales es de José Ponce, que asegura que “si no iba a sacar un crédito al Banco Nación me iba a encontrar una bandera roja y un oficial de justicia rematándome la casa”. Además su puesto de jefe en el correo le exige presentar todos los años la declaración jurada, y “no podemos tener inhibiciones, ni embargos, sino automáticamente perdemos el cargo o bajamos de categoría”, indicó el afectado.
“No estoy pidiendo resarcimiento. Necesito que me saquen la mancha que me metieron en el registro de la propiedad, y por otro lado necesito el dinero para cerrar el negocio”, ya que dice haber sido perjudicado ante la imposibilidad de cerrar la operación.
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