SE ENTREGARON LOS MARÍA GUERRERO.
Buena parte de la comunidad teatral porteña se reunió anteayer en la sala mayor del Teatro Nacional Cervantes para la entrega de los premios María Guerrero, que anualmente otorga la Asociación Amigos del Teatro, en forma conjunta con la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música de España, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y la embajada de España en la Argentina.
El galardón consiste en una estatuilla que reproduce a la actriz María Guerrero en el personaje de “La dama boba”, de Lope de Vega, además de un pasaje a España. En esta temporada, a los rubros tradicionales (mejor actriz, mejor actor, mejor director, mejor autor, mejor escenografía y trayectoria) se agregaron el Premio Estímulo y el Premio Teatro para Niños, además de una serie de menciones especiales.
Los funcionarios participantes del acto -Julio Baccaro, director del Cervantes; Luis Pedro Covarrubias, embajada de España; Magdalena Faillace, subsecretaria de Cultura; Gloria Bender, de Cancillería, y Norma Duek, presidenta de la Asociación Amigos del Teatro Cervantes- coincidieron en destacar el carácter festivo de esta reunión, como también homenajear las relaciones entre nuestro país y España.
Durante el acto -que condujo Andrés Percivale y en el cual se rindió un sentido homenaje a la actriz y cantante Tita Merello- recibieron sus premios: Thelma Biral (actriz, por “Las presidentas”), Luis Brandoni (actor, por “Stéfano”), Oscar Barney Finn (director, por “Lejana tierra mía”), Javier Daulte (autor, por “Besame mucho”) y Guillermo de la Torre (escenógrafo, por “Stéfano”).
El premio a la Trayectoria fue otorgado a la actriz Irma Córdoba, en el rubro Estímulo, Pablo Iemma obtuvo el galardón por su trabajo en “El pe- tiso orejudo” y en la categoría Teatro para Niños fue distinguida la titiritera Silvina Renaudi. Las menciones especiales fueron para el ciclo “Teatrísimo”, la Alianza Francesa de Buenos Aires, el British Arts Centre y el Instituto Goethe.
Como todos los años, el pintor Vito Campanella obsequió una de sus obras a una reconocida figura del arte argentino: el crítico César Magrini.
Medidas impostergables
“El Teatro Cervantes no necesita reparaciones sino restauraciones, y aquí hay una gran diferencia.” Este ha sido el argumento de los sucesivos directores de la sala nacional que, durante sus gestiones, se encontraron impotentes ante un problema edilicio que parecía no tener solución. Por ser Monumento Histórico Nacional, cualquier tipo de refacciones debe contar con el aval de Patrimonio Histórico.
En la ceremonia de la entrega de los María Guerrero, la presidenta de la Asociación Amigos del Teatro Cervantes, Norma Duek, anunció dos iniciativas muy necesarias. La primera, terminar de reparar la fachada sobre la avenida Córdoba, que mostraba una franja de ladrillo a la vista y que durante años fue castigada por la lluvia, facilitando las filtraciones y la humedad, males endémicos del teatro.
La otra buena noticia fue que el pintor Carlos Alonso se comprometió a donar la tela que cubrirá la cúpula de la sala María Guerrero del Cervantes, cuyo original fue deteriorado por el incendio en 1961. Según Duek, el artista manifestó que se tratará de “la obra monumental de su vida”.
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