SE ENTREGARON TRES MIEMBROS MAS DEL SERVICIO PENINTECIARIO POR LAS SALIDAS DE LOS PRESOS PARA ROBAR
Otros tres efectivos del Servicio Penitenciario se entregaron a la Justicia en el marco de la causa que investiga salidas de presos del penal de Caseros para robar.
Los tres efectivos que quedaron detenidos se entregaron anoche luego de permanecer varios días prófugos y quedaron a disposición del juez de instrucción porteño Alberto Baños. Sólo resta localizar a uno de los miembros de la fuerza que habían sido requeridos por el magistrado.
De esta manera, termina movida una semana que había comenzado igual para la causa en la que se investiga la salida de reclusos de la Unidad I de Caseros para cometer diversos delitos. El lunes fueron detenidos 15 efectivos, ocho de ellos jefes del Servicio Penitenciario.
La causa había tomado impulso en octubre del año pasado. En ese momento, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 5 de Capital dio por probado que algunos presos eran sacados del penal de Caseros para concretar asaltos. Los internos —según confesaron al menos tres presos “arrepentidos”— debían pagar una especie de “peaje” a los guardiacárceles y también compartir con ellos los botines.
Los jueces del Tribunal Oral N°5 llegaron a esta conclusión luego de analizar una causa sobre una serie de violentos robos, atribuidos a una misma banda y ocurridos entre la noche del 17 y la madrugada del 18 de julio de 1998. El último de ellos terminó con el asesinato del cabo de la Federal Rubén Juárez, frente al restorán Dolli, en la esquina de Figueroa Alcorta y Tagle, en el barrio de Palermo.
Lo que Baños descubrió fue que la misma banda que intentó asaltar Dolli la madrugada del 18 de julio también había concretado otro asalto pocas horas antes y que en ese golpe había participado un joven —Alejandro Hebert Núñez— que esa noche debía estar durmiendo en el pabellón 18 B de la cárcel de Caseros.
Durante casi dos años Baños juntó indicios y sospechas, pero no fue hasta principios de 2000 que el expediente de Dolli dio un paso decisivo. El 3 de abril de ese año Hebert Núñez declaró en la causa y contó detalles de cómo eran las salidas de los presos de la cárcel de Caseros. Lo hizo luego de que dos internos que sabían de las “salidas” fueran asesinados en circunstancias sospechosas: a uno lo balearon penitenciarios en un supuesto intento de fuga y a otro lo ahorcaron en su celda.
Al testimonio de Núñez se sumaron otros. Incluso uno de los presos “arrepentidos” —Alejandro Penczarsky— le dijo a Baños que agentes del SPF habían armado un complot para matarlo y así evitar que el juez continuara investigando.
Pero el caso siguió adelante y, a fines del año pasado, Núñez, otros dos ladrones y un agente penitenciario de Caseros llegaron a juicio oral acusados de los golpes que la banda de Dolli dio el 17 y 18 de julio de 1998. A Núñez lo condenaron por un asalto ocurrido horas antes del golpe al restaurante. Al penitenciario lo sentenciaron a 20 años por haber matado al cabo Juárez en la esquina de Dolli.
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