SE ENTREGÓ EL OTRO JOVEN BUSCADO POR EL HOMICIDIO DEL SARGENTO
Un joven analfabeto de 21 años se entregó ayer merced a una gestión de sus padres en Tribunales para ser indagado por la muerte del sargento primero Orlando Martínez, el empleado policial asesinado el viernes de un balazo en barrio Ludueña. El joven se llama Pablo Américo Figueroa, vive en una villa de emergencia de Travesía al 200 y le dicen Panchi. Según explicó a los oficiales de la Agrupación Unidades Especiales que lo fueron a buscar a un asentamiento de Nuevo Alberdi, su voluntad de presentarse se debió a que sabía que lo buscaban por el homicidio. En la Jefatura de Policía, donde quedó preso, negó rotundamente tener relación con el crimen.
Desde ayer, entonces, hay dos detenidos por el homicidio del policía, sorprendido de un tiro en la axila el viernes a las 12.15 en Felipe Moré al 400 bis. El anterior es un chico de 16 años de la comunidad toba, Heraldo V., quien ya declaró en el juzgado de menores Nº 2. Los investigadores de Jefatura lo tienen como autor material del crimen. Pero en el tribunal, merced a los elementos reunidos, consideran que a lo más podría imputárselo como partícipe secundario. El chico afirma que no disparó sino que cargó a un acompañante en la bicicleta 300 metros antes de ser interceptado por los policías. Y también dio un detalle hasta ahora desconocido y confirmado por la pesquisa: eran dos patrulleros y no uno los que estaban en la zona donde se intentó identificar a los dos jóvenes de la bicicleta.
Fuentes de Jefatura indicaron que Panchi Figueroa, antes de presentarse, fue buscado por policías en la zona donde ocurrió el crimen, dado que esa es su zona. Y que el sábado había radicado un recurso de hábeas corpus sabiendo que estaban detrás suyo. De acuerdo a esas fuentes, su apariencia física coincide con las descripciones que los policías de las dos patrullas hicieron del agresor de Martínez. Que señalaron también que estuvo preso en la comisaría 10ª por un caso de robo calificado y lesiones ocurrido en marzo de 2004. Heraldo V. no sería, según la evaluación judicial preliminar, autor material del crimen. El aseguró que estuvo en el lugar del hecho y que los patrulleros eran dos. Aseguró que iba en bicicleta, que surgió “Panchi” y le pidió que lo llevara. Cuando le preguntaron por qué tenía la cara hinchada y deformada con visibles hematomas contestó: “Me caí”. El año pasado estuvo preso en la seccional 21ª y luego en el Irar por un par de robos. Salió de allí sobreseído por los dos casos.
Panchi, que ayer quedó detenido, fue descripto por policías de las dos patrullas que estuvieron en el lugar cuando Martínez fue baleado. ¿Pero no era una sola? “Lo que pasa es que estaban vigilando en lo que llamamos trencito. Varios móviles por la misma zona, uno a dos o tres cuadras del otro. Cuando Martínez baja del auto está solo. Pero al instante llegó la patrulla que venía atrás, que vieron lo que había ocurrido”, planteó una fuente de Jefatura.
Este diario le preguntó al investigador las razones de la identificación a los jóvenes. “Lo ignoramos. Pero es obvio que identificaban a alguien que no sólo tenía un arma sino que la usó”. También sobre si el sargento no se desprotegió al tratar de hacerlo en la misma línea de la bicicleta. “Trató de hacer las cosas legalmente y tal vez se confió un poquito. Pero su conducta fue legal. Pasó algo ilógico: jamás el policía pudo prever que esta persona se diera vuelta y le tirara”, comentó.
El suboficial Martínez tenía 48 años y llevaba 22 años de servicio como policía en Rosario. Tenía 6 hijos y seis nietos. Según explicó el jefe de Orden Público, Ricardo Ruiz, cuando el sargento le pidió a los jóvenes sobre la bicicleta que se detuvieran, “el pibe se dio vuelta y disparó sobre el cuerpo del personal”.
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