SE ENTREGÓ EL TERCER SOSPECHOSO POR EL ASALTO A LA PANADERÍA
Tiene apenas 17 años, vive en Barranquitas y, desde hace poco más de una semana, era buscado por la policía por su presunta participación en el asalto a la panadería El Fortín -ocurrido el 30 de setiembre-, cuando los delincuentes encerraron a seis personas en un horno estufa.
Se trata del tercer sospechoso, ya que dos mayores se encuentran detenidos desde hace varios días a disposición del juez de Instrucción, Darío Sánchez.
Esta tarde, la jueza de Menores, Ana María Elvira, tenía previsto indagar a este chico que asegura no haber tenido ninguna participación en el asalto, y afirma que los dos mayores intentan involucrarlo porque saben que él es menor de edad y, por ese motivo, le correspondería una pena más benigna.
Hace algunas semanas había sido demorado durante más de 10 horas por la policía, pero recuperó su libertad porque en ese momento no se encontraron elementos suficientes como para involucrarlo con el caso. Sin embargo, su situación cambió a partir de la detención en Entre Ríos de dos jóvenes que reconocieron su participación en el asalto y, además, dijeron que habían contado con la colaboración de este menor.
Todos son del mismo barrio de Barranquitas y se conocen desde hace mucho tiempo.
El resonado asalto a la panadería El Fortín comenzó a aclararse rápidamente a partir de la detención de dos jóvenes en la localidad de La Paz, Entre Ríos. Ambos reconocieron su vinculación con el caso y por eso estaban escondidos en la vecina provincia, donde habían llegado con la colaboración de un conocido que los ayudó a huir a través de la zona de islas de La Guardia.
Uno de los detenidos tiene 20 años. En el pasado, había sido empleado de la misma panadería, donde actualmente trabajan su padre y su hermano. Cuando se le preguntó cómo fue posible que hubiera participado de la idea de encerrar a sus familiares en un horno, respondió que la decisión había sido de sus cómplices y que él lo aceptó bajo presión.
Sin embargo, el otro sospechoso -de 25 años- aseguró que fue el ex empleado el que resolvió encerrar a seis personas en el horno, aun sabiendo que entre ellas estaban sus familiares.
Tal como lo adelantara El Litoral éste no es un dato menor pues, el hecho de que uno de los asaltantes haya resuelto encerrar a su padre y su hermano en un horno, puede actuar como un agravante para los delitos que se investigan.
Otro hecho relevante es que aparecieron las armas que los delincuentes habrían utilizado aquella madrugada para amenazar a sus víctimas. Este dato adquiere suma importancia, pues permite al juez encuadrar lo ocurrido como robo calificado por el uso de arma de fuego. Según trascendió de fuentes tribunalicias, se trata de una pistola 9 milímetros y de un 32 largo.
Este contenido no está abierto a comentarios

