SE ESCAPÓ UN PERRO GUARDIÁN Y ATACÓ A TRES PERSONAS
Un perro guardián de una pequeña fábrica de cañas de pescar de barrio Parque Casas agredió a una mujer de 52 años, su nieto de ocho y un joven ciclista, aunque por fortuna ninguno de ellos resultó herido de gravedad. El ataque se produjo cuando el animal ganó la calle después de que uno de los empleados olvidara cerrar el portón. Consciente de su descuido, el joven pidió disculpas y remarcó que el perro “nunca había agredido a nadie”.
Todos los ataques sucedieron el sábado pasado, cerca de las 22, pero recién tomaron estado público ayer. Ese día, una mujer regresaba de la casa de su hija con su nieto de ocho años y, como lo hacía habitualmente, tomó por calle Unión. Grande fue su sorpresa cuando al pasar frente al portón ubicado a la altura del 1500 fue agredida por el perro, que salió de la fábrica y le mordió la pierna. Además de romperle el pantalón, le dejó varias marcas. “El animal me atacó por todos lados”, denunció horas más tarde en la comisaría 10ª.
Lo cierto es que tras atacar a la mujer, el animal buscó abalanzarse sobre el pequeño. Intentó morderlo a la altura de la cintura, pero por fortuna no logró su cometido y sólo le produjo una leve lastimadura. El susto del niño fue mayúsculo, y tanto sus gritos como los de su abuela alertaron a los vecinos, que salieron en su ayuda.
Así, la gente del lugar intentó detener a otras personas para que no pasaran frente al portón de la fábrica. De hecho, una pareja con su bebé en un cochecito intentó cruzar por la cuadra y la embestida del perro fue detenida a los piedrazos por los vecinos.
De acuerdo al relato de la gente del barrio, “el animal estaba fuera de sí, se abalanzó sobre un ciclista que pasaba y lo arrojó de la bicicleta”. Entre gritos, piedrazos y ladridos, un hombre se contactó con el dueño de la fábrica, quien unos minutos después llegó hasta el lugar y lo encerró.
UN DESCUIDO
“Los perros de la fábrica nunca están afuera”, señaló un vecino. Pero el sábado pasado, uno de los empleados olvidó cerrar el portón, por lo que uno de los animales pudo ganar la calle y atacar a una abuela, su nieto y el ciclista.
En efecto, la fábrica está custodiada por dos perros desde que la intentaron robar. Y los animales, al sentir que gente se aproximaba, salieron a defender su territorio. Uno de ellos, un ovejero alemán, sólo ladró. Pero no pasó lo mismo con el otro, un animal mestizo de mediano porte, que se mostró más agresivo y atacó a los tres vecinos.
El joven empleado le dijo a La Capital que “los perros no son malos, pero están en la fábrica por seguridad. Fue mi culpa, porque me olvidé el portón abierto y los perros salieron a la calle”, reconoció. A su vez, pidió disculpas por lo ocurrido y aclaró que “los animales nunca antes habían atacado a alguien”. Lo mismo remarcaron quienes viven en el barrio, y comentaron que el dueño de la fábrica, como no vive en el lugar, “los tiene por seguridad”.
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