SE ESTRENA "UNA VIDA ILUMINADA"
LOS ANGELES (Page Up/The New York Times News Service).- “No pude saber nada de mi abuelo hasta que cumplió 70 años. Siempre me pregunté sobre su historia, sobre cómo había sido su vida cuando era joven.”
Liev Schreiber se plantea ese interrogante en “Una vida iluminada” (“Everything is Illuminated”), su primer film como director, en el que se cuenta la búsqueda de un hombre joven que trata de echar algo de luz sobre la enigmática vida de su abuelo mientras descubre, a lo largo de ese proceso, que debería hacer lo propio con él mismo.
Schreiber también escribió el guión, inspirado en el best seller del mismo nombre que lleva la firma de Jonathan Safran Foer. Allí se cuenta la historia de un estudiante universitario norteamericano (Elijah Wood) que viaja por Ucrania en compañía de un guía local (Eugene Hutz) con el propósito de hallar a la mujer que salvó a su abuelo de caer en manos de los nazis. Fue filmada en la República Checa y cuenta con una banda de sonido en la que ocupa un lugar preferencial el grupo Gogol Bordello, encabezado por Hutz, que mezcla sonidos gitanos con una impronta rockera.
“La muerte de mi abuelo puso en marcha una búsqueda; empecé a preguntarme qué significaba ser, al mismo tiempo, norteamericano, judío y descendiente de ucranios. Si esta historia no hubiese sido tan importante para mí y para mi familia, jamás habría hecho esta película”, precisa Schreiber, que con este film cierra un año profesional brillante, que incluyó su aclamado papel protagónico en “El embajador del miedo”, junto a Denzel Washington y Meryl Streep, y un premio Tony por su labor en “Glengarry Glen Ross”, una versión de la pieza teatral de David Mamet.
A lo largo de cuatro meses, Schreiber interpretó en el teatro “Glengarry Glen Ross” y ocupó el resto del tiempo en llevar adelante la película. “Fue una etapa casi surrealista. Me levantaba todos los días a las 8 para trabajar en el montaje de la película. A eso de la una de la tarde llegaba al teatro para hacer la primera función del día y después descansar un poco. Más tarde, otra vez al teatro para la segunda función y al final, de nuevo a la sala de montaje casi hasta la madrugada”, detalló.
“Pasaban días enteros en los que me preguntaba cómo es que alguien llega a hacer algo tan estúpido como eso. Ocuparme de algo que significa mucho para mí y mezclarlo con una dosis tan fuerte de ansiedad no fue un sentimiento placentero”, dice Schreiber, para quien los años de experiencia como actor en cine y teatro no atenuaron los nervios con los que afrontó su primer trabajo como director. “Para ser honesto -ilustró-, dirigir es algo grandioso en los primeros cinco minutos. Uno empieza sentándose en esa clásica silla de lona, con una taza en la mano, y piensa «¡Esto sí que es vida!», hasta que la realidad hace su aparición”.
Complicaciones
Schreiber pensaba que, siendo director, estaba en condiciones de transmitir a los demás todo lo que había asimilado como actor, pero en el fondo de lo que uno no toma conciencia mientras actúa es de que toda la presión se concentra en quien dirige. “De este nuevo compromiso me gusta todo lo que tiene que ver con la escritura, pero la curva de aprendizaje de lo que realmente significa dirigir fue en mi caso mucho más empinada de lo que pensaba. Estoy muy orgulloso de haber terminado esta película y más todavía de haber sobrevivido a ella”, comenta con ironía.
Llevado por las idas y venidas de su propia historia personal, Schreiber pudo relatar la historia de un joven en busca de resolver los grandes misterios en torno del pasado familiar. Nacido en San Francisco, el actor y ahora director pasó sus primeros años en Canadá. Al cumplir los cuatro años, su madre -pintora- se divorció de su padre, el actor de teatro Tell Schreiber, y se mudó con el pequeño Liev al Lower East Side de Nueva York, donde comenzó a trabajar como taxista. Luego de ese traslado, Schreiber raramente se reencontró con su padre, pero su abuela paterna, fallecida en 1993, mantuvo vivos esos lazos.
Conocido sobre todo por sus apariciones en la serie de films de terror “Scream” y en otros films de mayor valor artístico, como el telefilm “RKO 281”, en el que encarnó a Orson Welles, Schreiber vislumbra un futuro más cercano a la continuidad de su trabajo como actor, ya que no parece tener planes para volver a dirigir.
“La realidad es que «Una vida iluminada» me puso algo así como en una casa de caridad, porque mis hábitos como actor hacen que esta clase de proyectos me cuesten mucho. Creo que llegó el momento de aceptar algún trabajo importante en Hollywood que me ponga nuevamente en condiciones de escribir y dirigir”, comenta Schreiber.
La producción de envergadura a la que se refiere es una nueva versión de “La profecía”, un clásico del género de terror rodado por Richard Donner en 1976, que narra la historia de un hombre convencido de que su hijo es la encarnación del diablo. Para los amantes de lo simbólico: el comienzo del rodaje está previsto para el 6 de junio de 2006, es decir, el 6/6/06, con la participación de Mia Farrow y Julia Stiles. “El miedo -dice el actor- tiene hoy un tremendo poder, tanto social como político. ¿Puede haber algo más relevante que el temor y la ansiedad frente a lo desconocido?”.
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