SE FRENA LA PRODUCCIÓN DE EQUIPOS AGRÍCOLAS
La caída de la rentabilidad del campo está comenzando a resentir la actividad económica de los pueblos del interior. Esto se puede comprobar en esta y otras localidades del sur santafecino.
En Las Parejas, Armstrong y Las Rosas, que reúnen alrededor del 30% de las más de 400 empresas de maquinaria agrícola que hay en el país, los empresarios dicen que ahora viven en un escenario muy diferente del del año pasado. Muchas empresas dejaron de trabajar con horas extras y hay un menor movimiento comercial.
“Yo tengo un 30% menos de pedidos de partes de piezas para la industria”, subrayó Carlos Capisano, presidente de Acerías 4C, empresa del Centro Industrial Las Parejas, entidad que, además, participa en el Movimiento de Defensa de la Maquinaria Agrícola (Modemaq). El empresario, después de haber incrementado el año pasado en un 20% su plantilla de personal, por el momento no piensa en tomar más empleados para su fábrica.
“Este año no va a ser igual que 2004 para nosotros. El año pasado teníamos personal temporario en la planta y horas extras, pero ahora no tenemos ni una cosa ni la otra”, expresó Ricardo Martín, gerente de Planeamiento de la fábrica de sembradoras Apache.
Si bien aquí nadie se anima a pronosticar qué podría ocurrir con el sector en los próximos meses, en la actualidad hay datos desalentadores. “Nuestras ventas del mes pasado estuvieron un 27% por debajo de igual período de 2004. Y eso que ofrecemos productos para el momento de la cosecha. Sucede que el productor piensa dos veces cuando los números ya no le dan como antes”, señaló Carlos Roblero, gerente de Ombú, una firma que produce diversos equipos, como autodescargables y cabezales para las cosechadoras, entre otros.
Según cálculos de algunos industriales de esta ciudad, los productores agropecuarios hoy necesitan, con precios de entre 430 y 450 pesos por tonelada para su soja, alrededor de 160 o 180 toneladas de la oleaginosa para comprar una sembradora. Se trata de un volumen de producción bastante superior a las 100 toneladas que requería cuando su grano superaba los 600 pesos por tonelada. En agosto de 2002 les hacían falta 26,4 toneladas de este grano para adquirir un carro autodescargable; ahora tienen que reunir una producción de 51,20 toneladas. “Ahora hay que ir a buscar los clientes, pelear por ellos”, indicó Haroldo Scarpeccio, propietario de Búfalo SA, una empresa que en 2004 produjo unas 330 sembradoras con la marca Super Walter. Por más que la actual situación golpea a los fabricantes, Scarpeccio, que recientemente invirtió unos 200.000 dólares en la compra de un equipo para su planta y en una sala de pintura, no pierde las esperanzas. Cree que si los cultivos alcanzan muy buenos rendimientos se podrían llegar a compensar los menores precios. “Soy optimista por la cosecha que se viene”, afirmó el presidente de esta empresa que exporta a Bolivia y Paraguay.
En tanto, a los productores aquí no se les escuchan otras palabras que no sean para expresar desazón y describir que prácticamente llegó a su fin el período de prosperidad que vivió la región. “Por los menores precios y las retenciones casi no vamos a tener rentabilidad. Si esto sigue así no sé qué podremos hacer en el futuro. Espero que en la zona nadie tenga que volver a hacer una manifestación para pedir trabajo”, afirmó el productor Alberto Bollatti.
Una opinión similar expresó Rubén Braghieri, que, además, se mostró preocupado por la carga impositiva que tiene el sector. “El Gobierno es nuestro enemigo. En vez de preguntarnos qué nos pasa, sigue castigándonos con las retenciones y más impuestos”, dijo el productor.
“Yo no pienso gastar un solo peso más en maquinaria ni renovar la camioneta. Como están las cosas vamos a tener que subsistir”, agregó, por su parte, Mario Giorgi, otro empresario agropecuario de la zona. Para Horacio Ciancio, presidente del Centro Agropecuario de Las Parejas, en esta zona ya no se puede hablar más de que el campo esté atravesando un momento de prosperidad. “Por el contrario, se vive una situación complicada que ya se veía venir apenas se cortaron las ventas [de maquinaria agrícola]. Muchos dirigentes desconocen lo que nos pasa”, enfatizó. De igual modo, Natalia Torassa, contadora de la firma de acopio de granos Agro Consult, advirtió: “Las fábricas están parando la producción y empieza a haber gente desocupada. Acá llegó a haber pleno empleo”.
“El menor movimiento en el campo también está comenzándose a notar en los comercios chicos”, describió José Iturra, que se dedica al rubro de la construcción en esta localidad.
Transferencia
Además de estar molestos por la depresión en los precios y por la continuidad de las retenciones, los productores se muestran preocupados porque con los actuales valores de los granos deben obtener mayores rindes en ciertos cultivos para no perder plata. “Por ejemplo, los que pagaron alquileres de 14 quintales de soja para producir maíz ahora necesitan 102 quintales de este cereal para salir hechos. El año pasado necesitaban 75 quintales, aproximadamente”, ejemplificó el asesor Federico Castellarín.
A todo esto, haciendo eco de las preocupaciones de los empresarios del campo, Heraldo Mansilla, intendente de Las Parejas (PJ), señaló: “Coincido con los productores. Por eso, ahora debe se tener en cuenta que no se va a volver a dar la situación del año pasado. De todos modos, las retenciones deberían bajar gradualmente para que el productor siga tecnificándose y así genere empleo. Hoy el que viene de afuera ya no consigue trabajo aquí”. Esta localidad, que está gestionando la construcción de un nuevo hospital por el fuerte crecimiento que tuvo su población en los últimos años, actualmente le transfiere al país 7 millones de pesos por las retenciones a la soja.
Este contenido no está abierto a comentarios

